TOKIO
(Agencias).— La situación en la planta de
Fukushima Daiichi es tensa y confusa, pues
se registran emisiones intermitentes de
vapor y humo en algunos de los reactores.
Hoy se reanudaron las tareas para reinstalar
al electricidad y permitir que funcionen los
sistemas de enfriamiento.
Dichas labores
se habían suspendido ayer, luego de que el
reactor 2 emitiera vapor blanco y el 3 humo
gris, para dejar de hacerlo por la noche.
Sin embargo, hoy del reactor 3 surgió humo
blanco y del 2, vapor, lo que elevó al
ministro de Economía Banri Kaieda
a calificar la situación de tensa.
El nerviosismo
mundial por la radiación emitida por la
planta creció hoy, aunque los técnicos que
trabajan dentro de la zona de evacuación
alrededor de la dañada planta lograron
finalmente conectar cables de energía a los
seis reactores y comenzaron a bombear agua a
uno de ellos para enfriar las barras de
combustible nuclear.
“Vemos una luz
para salir de la crisis”, dijo un
funcionario citando al primer ministro
Naoto Kan, permitiéndose un
optimismo inusual.
Afuera de la
planta, una creciente evidencia de radiación
detectada en vegetales, agua y leche puso
nerviosos a todos en Japón y en el exterior
a pesar de las declaraciones de funcionarios
de que los niveles no eran peligrosos.
TEPCO dijo que
se encontraron pequeños rastros de radiación
en las aguas del Pacífico cercanas al lugar,
pero precisó que ello no representa un
riesgo inmediato. El Ministerio de Salud de
ha pedido a los residentes cercanos a la
central que dejen de beber agua del grifo y
detuvo cargamentos de la zona como leche,
espinacas y otras verduras locales llamadas
kakina.
Los expertos
dicen que las mediciones son mucho menores a
las de Chernóbil después del accidente de
1986 en Ucrania. Algunos advirtieron en
contra de entrar en pánico. “Tendría que
comer o beber una cantidad importante para
recibir un nivel de radiación que pudiera
ser peligroso”, dijo Laurence
Williams, profesor de seguridad
nuclear del Instituto John Tyndall, ubicado
en Gran Bretaña.
Con todo, la
Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo
que el impacto de la radiación se estaba
volviendo más serio de lo pensado
inicialmente, cuando se esperaba que
estuviera limitado a unos 20-30 kilómetros
de la planta.
Estados Unidos
comenzó ayer a repartir yoduro de potasio
entre su personal destacado en Japón, así
como a sus familiares, mientras China vigila
la comida importada de Japón y Sudcorea dijo
que ampliaría sus inspecciones de
radiactividad a la comida japonesa.
Ayer, el
director general de la Agencia Internacional
de Energía Atómica (AIEA), Yukiya
Amano, reconoció que aún es “muy
grave” la amenaza nuclear, aunque confía que
la crisis sea superada. Amano abogó por
“aprender las lecciones” y endurecer las
normas de seguridad de las centrales
nucleares.
El costo de
los daños por el sismo del 11 de marzo fue
estimado en alrededor de 250 mmdd, casi 4%
del PIB nipón, convirtiéndolo en el desastre
natural más costoso de la historia.
La cifra
oficial de muertos dejados por el terremoto
y posterior tsunami es de 9 mil 79, pero
probablemente continuará aumentando porque
hay 12 mil 645 desaparecidos.