
El cuerpo humano necesita
de 8 a 10 vasos de agua cada día. Mucha gente toma gran
parte de este líquido en forma de café, té, refrescos o
alcohol, estimulantes que son antidietéticos por
naturaleza. En cambio, los zumos naturales son
saludables y revitalizantes.
Fácil asimilación
Una de las ventajas fundamentales de la ingesta de zumos
es que cuando se toman se elimina un proceso digestivo:
la extracción del líquido de las fibras. Al comer
hortalizas y frutas frescas, el cuerpo extrae de la
fibra en forma de líquido lo que necesita. La licuadora
ahorra trabajo al organismo ya que separa el zumo de las
fibras, de manera que el cuerpo recibe la máxima
cantidad de sustancias nutritivas en pocos minutos.
Un aspecto clave es que el zumo que se extrae de la
licuadora es diferente del envasado que se vende en los
supermercados, ya sea concentrado o no. En primer lugar,
es absolutamente fresco, lo cual es primordial dado que
las sustancias nutritivas pierden muchas de sus
propiedades al poco tiempo de haberlas licuado. Además,
el zumo natural no está pasteurizado, esto es, cocinado,
por lo que conserva vivas todas las células básicas para
la salud. Por último, los zumos naturales son puros, sin
aditivos ni conservantes.
¿Batidora = licuadora?
Con frecuencia, las personas tienen un concepto
equivocado del papel que desempeña una licuadora. Se
plantean: ¿Por qué no se pueden poner las frutas en una
batidora o en un minirrobot de cocina? La respuesta es
sencilla. La batidora y el minirrobot convierten los
alimentos en un puré que no es más que la versión
líquida de la fruta o la hortaliza entera. La licuadora,
sin embargo, extrae los zumos de la fibra.
Un dato: una taza de zumo de zanahoria contiene el
equivalente nutritivo de cuatro tazas de zanahoria cruda
troceada. Los zumos que se toman inmediatamente después
de prepararse contienen casi el 95% del valor nutritivo
de la fruta o la hortaliza y proporcionan de inmediato
el alimento al cuerpo liberándolo al torrente sanguíneo.
Zumos de hortalizas
Cuando una persona adquiere una licuadora lo primero que
suele hacer es prepararse zumos de fruta. Ciertamente,
no hay nada más sabroso que un zumo de manzana recién
exprimido. Ahora bien, existen unas cuantas razones que
aconsejan que los zumos se hagan sobre todo con las
hortalizas y que las frutas, sin renunciar a tomarlas en
zumos, se coman también enteras.
En primer lugar, las hortalizas son más difíciles de
digerir cuando se ingieren enteras. Son más pesadas y se
descomponen con mayor lentitud que las frutas. Por otro
lado, las verduras son los pilares de la vida, las
responsables de que los músculos, los tejidos, las
glándulas y los órganos se mantengan fuertes y sanos. Al
tomar zumos de hortalizas, el cuerpo recibe casi el 100%
de los nutrientes que contienen. Por último, las frutas
contienen mucha pectina, que ayuda a la digestión y
regula el funcionamiento del organismo. La pectina se
absorbe mejor cuando se come la fruta entera.
Movilizadores del tejido graso
Las células adiposas son auténticos almacenes de grasa.
En su insaciable capacidad de acopio pueden multiplicar
hasta por diez su tamaño, lo que se traduce en un
aumento de peso y de volumen. La batalla antigrasa se
libra a nivel calórico con una reducción drástica de la
ingesta de calorías, santo y seña de toda zumodieta que
se precie.
En este sentido, la piña y la papaya contienen todo un
arsenal de enzimas biocatalizadoras que actúan como
movilizadores del tejido graso y del tejido conjuntivo.
Ambas potencian el drenaje de sus zonas esclerosadas,
donde las retracciones de la dermis dan paso a la
característica piel de naranja y a las alteraciones del
retorno venoso.
Efecto quema-grasa
El objetivo de esta zumodieta tan tropical es reducir el
cúmulo de grasa. Tras la acción movilizadora de la piña
y la papaya, el rico tamarindo incorpora en su
composición ácidos que tienen poder para quemar el
exceso de grasa. Todo ello gracias a su estelar
intervención en el ciclo del ácido cítrico que tiene
lugar en el interior de la célula.
Una dieta a base de zumos implica un ahorro energético.
De esta forma, el organismo puede utilizar la energía en
otras funciones más saludables, como reparar,
desintoxicar, normalizar y revitalizar los tejidos.
Además, durante su seguimiento disminuye el apetito de
forma progresiva y el cuerpo busca la energía (glucosa)
en los depósitos de triglicéridos almacenados en los
adipocitos.
Bajar entre 2 y 5 kilos
Esta zumodieta de entre 3 y 7 días de duración
posibilita una pérdida de entre 2 y 5 kilos, dependiendo
del peso inicial. Supone la ingestión exclusiva de zumos
de piña, papaya y tamarindo, aunque no deberán rebasarse
los dos kilos diarios de fruta. Su espartano menú se
acompaña con agua, así como con infusiones relajantes de
naranjo amargo, manzanilla o melisa para antes de
dormir.
Sus mejores destinatarios son aquellas personas que
gozan de una salud de hierro, ya que puede generar
estados carenciales. Por otro lado, se recomienda
abstenerse de sus antigrasos favores a embarazadas,
diabéticos insulinodependientes e individuos sometidos a
un tratamiento médico continuado.
Cómo Mezclar los Zumos
La excepción al ‘todo vale’ son los zumos de verduras.
Estos zumos ‘verdes’ se deben mezclar con los más suaves
y gustosos, como el de zanahoria o manzana -de lo
contrario es probable que se sufra algún malestar
gástrico-. Salvo esta excepción, los zumos de frutas y
hortalizas no se mezclan.
Masticar el Zumo
Cuando se beba un zumo de verduras debe masticarse. Esto
significa pasarlo de un lado a otro de la boca hasta
notarlo más tibio y más dulce. Este movimiento y el
propio alimento activan las enzimas digestivas de la
saliva.
Consejos en torno a la Zumodieta
La zumodieta de piña, papaya y tamarindo aporta
vitaminas, minerales, aminoácidos e hidratos de carbono.
También fibra, grasa y proteínas en dosis ínfimas.
Resulta muy eficaz para adelgazar, pero su problema es
la falta de proteínas, por lo que se recomienda no
prolongarla más allá de lo recomendado (entre 3 y 7
días).
Su drástica estrategia obliga al organismo a buscar la
energía en los tejidos grasos, que además de acumular
depósitos tóxicos son depositarios de una reserva
hormonal. Por esa razón se recomienda mantener los
tejidos en un buen estado de hidratación mediante la
ingestión diaria de unos dos litros de agua, a ser
posible mineral. La deshidratación puede acarrear
cansancio y cefaleas. También se aconseja ingerir
suplementos ricos en vitaminas B y C.
Preparar un zumo de Zanahorias
El zumo de zanahorias se toma crudo en cantidades que
varían entre 50 y 400 gramos al día. Lo primero es
limpiar las zanahorias de polvo e impurezas metiéndolas
en agua. A continuación se raspa su superficie con un
cuchillo sin pelar la piel. En ella es donde existe una
mayor concentración de carotenos o vitamina A.
Pasando un kilo de zanahorias por la licuadora se saca
alrededor de un cuarto de kilo de zumo. Este se puede
diluir en agua y añadirle miel y limón.
Zumo de limón para los huesos
La cáscara de los huevos de color blanco es un verdadero
almacén de minerales como el calcio, bicarbonatos y
otras sustancias que pueden colaborar de forma decisiva
a fortalecer los huesos. Además de la elevada cantidad
de ellos que nos aportan, destaca su elevada calidad.
Para obtener estos minerales le proponemos un sencillo
remedio que puede practicar tres veces por semana y una
semana de cada mes. Lo primero que hay que hacer es
limpiar bien la cáscara de un huevo blanco. Una vez
limpio se introduce en un vaso y acto seguido se debe
llenar el vaso con zumo de limón, utilizando una cáscara
del limón para colocarla encima del huevo y sumergirlo
dentro del zumo. Esta mezcla debe reposar durante toda
la noche y a la mañana siguiente se saca el huevo con
una cuchara, colamos el líquido y se ingiere durante el
desayuno, lentamente.
La Licuadora
En el mismo momento en que alguien se decida explorar el
mundo de los zumos, algunos utensilios de la actual
cocina le parecerán objetos obsoletos, mientras que
otros adquirirán un nuevo significado. Por ejemplo, el
horno microondas se llenará de polvo, mientras que la
nevera se convertirá en el nuevo punto focal.
La licuadora es la estrella de la cocina natural. Se
debe colocar en la encimera, preferentemente cerca del
fregadero, en un área despejada. Es utensilio caro pero,
si se tiene en cuenta el provecho que se le puede sacar,
su precio resultará ínfimo.
La diferencia de precios entre los distintos modelos se
fundamentará en el tamaño del motor. Pero lo esencial es
que tanto éste como la cuchilla tengan la suficiente
fuerza como para funcionar eficazmente con grandes
cantidades de piel, tallos y cortezas. Además, no debe
pesar demasiado -entorno a cinco kilos-, y debe estar
diseñada para que puedan prepararse varios zumos sin
tener que desmontarla y limpiarla cada vez.El recipiente
debe estar ligeramente inclinado para que, cuando se
introduzcan los alimentos en el conducto, el zumo se
deslice por la rejilla y la pulpa resbale y salga por la
parte posterior. Las mejores rejillas y cuchillas son
las de acero inoxidable; la pulpa debe juntarse en un
gran depósito -preferiblemente exterior- para no tener
que retirarlo cada vez que se acumula demasiada.

Tomado de la Red, en caso de dudas
consulte a su Médico