Pulmón
Mándanos un mensaje aquí  
Haznos tu página de Inicio


La Información presentada aquí, esta tomada de Internet para cualquier duda Consulte a su Medico

1:Tráquea 2:Arteria pulmonar 3:Vena pulmonar 4:Bronquiolo terminal 5:Alvéolos 6:Corte cardíaco 7:Bronquios terciarios o segmentados 8:Bronquios secundarios o lobales 9:Bronquio principal 10:Bifurcación traquial o carina 11:Laringe

Respiración

El arte de silbar

 


Los pulmones humanos son estructuras anatomoclínicas (EAC) de origen embrionario mesodérmico, pertenecientes al sistema respiratorio, se ubican en la caja torácica, delimitando a ambos lados el mediastino, sus dimensiones varían, el pulmón derecho es algo más grande que su homólogo izquierdo, poseen tres caras; mediastínica, costal y diafragmática, lo irrigan las arterias bronquiales, y las arterias pulmonares le llevan sangre para su oxigenación.

Los pulmones son los órganos en los cuales la sangre recibe oxígeno desde el aire y a su vez la sangre se desprende de dióxido de carbono el cual pasa al aire. Este intercambio, se produce mediante la difusión del oxígeno y el dióxido de carbono entre la sangre y los alvéolos que forman los pulmones.

Los pulmones al igual que todos los órganos del cuerpo son muy importantes por eso es recomendable no fumar.
 

Anatomía y características de los pulmones

Los pulmones están situados dentro del tórax, protegidos por las costillas y a ambos lados del corazón. Son huecos y están cubiertos por una doble membrana lubricada (serosa) llamada pleura. Están separados el uno del otro por el mediastino.

La pleura es una membrana de tejido conjuntivo, elástica que evita que los pulmones rocen directamente con la pared interna de la caja torácica. Posee dos capas, la pleura parietal o externa que recubre y se adhiere al diafragma y a la parte interior de la caja torácica, y la pleura visceral que recubre el exterior de los pulmones, introduciéndose en sus lóbulos a través de las cisuras. Entre ambas capas existe una pequeña cantidad (unos 15 cc) de líquido lubricante denominado líquido pleural.

La superficie de los pulmones es de color rosado en los niños y con zonas oscuras distribuidas irregularmente pero con cierta uniformidad en los adultos. Esto es denominado antracosis y aparece con carácter patológico, mostrándose casi en la totalidad de los habitantes de ciudades, como resultado de la inhalación de polvo flotante en la atmósfera que se respira, principalmente carbón.

El peso de los pulmones depende del sexo y del hemitórax que ocupen: El pulmón derecho pesa en promedio 600 gramos y el izquierdo alcanza en promedio los 500. Estas cifras son un poco inferiores en el caso de la mujer (debido al menor tamaño de la caja torácica) y algo superiores en el varón. El pulmón derecho está dividido por dos cisuras (mayor y menor) en 3 partes, llamadas lóbulos (superior, medio e inferior). El pulmón izquierdo tiene dos lóbulos (superior e inferior) separados por una cisura (cisura mayor). Esto se debe a que el corazón tiene una inclinación oblicua hacia la izquierda y de atrás hacia adelante; "clavándose" la punta inferior (el ápex) en el pulmón izquierdo, reduciendo su volumen y quitando espacio a dicho pulmón. Se describen en ambos pulmones un vértice o ápex (correspondiente a su parte más superior, que sobrepasa la altura de las clavículas), y una base (inferior) que se apoya en el músculo diafragma. La cisura mayor de ambos pulmones va desde el 4º espacio intercostal posterior hasta el tercio anterior del hemidiafragma correspondiente. En el pulmón derecho separa los lóbulos superior y medio del lóbulo inferior, mientras que en el pulmón izquierdo separa los dos únicos lóbulos: superior e inferior. La cisura menor separa los lóbulos medio e inferior del pulmón derecho y va desde la pared anterior del tórax hasta la cisura mayor. Puede estar ausente o incompleta en hasta un 25% de las personas. En cada lóbulo se distinguen diferentes segmentos, bien diferenciados, correspondiéndole a cada uno un bronquio segmentario (3ª generación bronquial). Existen varias clasificaciones para nombrar a los diferentes segmentos, siendo una de las más aceptadas la de Boyden.Los bronquios segmentarios se subdividen en bronquios propiamente dichos y bronquiolos (generaciones 12-16). Estos últimos carecen de cartílago y se ramifican en bronquiolos terminales y bronquiolos respiratorios (generaciones 17 a 19) que desembocan en los alvéolos: las unidades funcionantes de intercambio gaseoso del pulmón.

La mucosa de las vías respiratorias está cubierta por millones de pelos diminutos, o cilios cuya función es atrapar y eliminar los restos de polvo y gérmenes en suspensión procedentes de la respiración, evitando, en lo posible, cualquier entrada de elementos sólidos que provoquen una broncoaspiración.

Los pulmones tienen alrededor de 500 millones de alvéolos, formando una superficie total de alrededor de 140 m2 en adultos (aproximadamente la superficie de una pista de tenis). La capacidad pulmonar depende de la edad, peso y sexo; oscila entre 4.000-6.000 cm3. Las mujeres suelen tener alrededor del 20-25 % más baja la capacidad pulmonar, debido al menor tamaño de la caja torácica.

Función
Los pulmones tienen una función respiratoria y otra no respiratoria:

Respiratoria
La función de los pulmones es realizar el intercambio gaseoso con la sangre, por ello los alvéolos están en estrecho contacto con capilares. En los alvéolos se produce el paso de oxígeno desde el aire a la sangre y el paso de dióxido de carbono desde la sangre al aire. Este paso se produce por la diferencia de presiones parciales de oxígeno y dióxido de carbono (difusión simple) entre la sangre y los alvéolos.

Anatomía funcional
El pulmón de mamífero está constituido por multitud de sacos adyacentes llenos de aire denominados alvéolos. Se hallan interconectados unos con otros por los llamados poros de Kohn, que permiten un movimiento del aire colateral, importante para la distribución del gas. Los conductos aéreos del pulmón, que no intervienen en la función respiratoria, están formados por cartílago y músculo liso. El epitelio es ciliado y secreta un mucus que asciende por el conducto respiratorio y mantiene todo el sistema limpio!

El proceso de respiración en los pulmones ocurre atravesando los gases una barrera de difusión constituida en los mamíferos por una película superficial acuosa, las células epiteliales que forman la pared del alvéolo, la capa intersticial, las células endoteliales de los capilares sanguíneos, el plasma y la membrana del eritrocito que capta o suelta el gas. Existen diferentes tipos de células en el epitelio respiratorio. Así, las células tipo I son las más abundantes, forman la pared entre dos alvéolos y tienen un núcleo arrinconado en un extremo. Las células de tipo II son menos abundantes, y se caracterizan principalmente por la presencia de un cuerpo laminar en su interior, además poseen vellosidades en su superficie; son células productoras de surfactantes. Los surfactantes son complejos lipoprotéicos que proporcionan tensión superficial muy baja en la interfase líquido-agua, reduciendo así el trabajo necesario para el estiramiento de la pared pulmonar por la reducción de la tensión, y previniendo a su vez el colapso de los alvéolos. Las células de tipo III son menos abundantes y tienen gran cantidad de mitocondrias y ribete en cepillo. Existen además en el epitelio respiratorio [[macrófagos] alveolares .

No-respiratoria
Acción de filtro externo. Los pulmones se defienden de la intensa contaminación aérea a la que están expuestas por acción del sistema mucociliar y [[Fagocito|fagocitario] de los macrófagos alveolares.
- La producción de moco impactan las partículas de cierto tamaño y es producido por células en las glándulas seromucosas bronquiales y por células caliciformes del epitelio bronquial.
Sistema anti-proteasa (principalmente [[Alfa 1-antitripsina|a1-antitripsina]) que ocurre en los alvéolos ante elementos inflamatorios del sistema inmune alveolar. Las proteasas principales en el pulmón son la elastasa, colagenasa, hialuronidasa y tripsina.

Acciones metabólicas:
Participación hormonal del Sistema Renina-Angiotensina-Aldosterona
Eliminación de fármacos
Equilibrio ácido-base
Metabolismo lipídico por acción del surfactante pulmonar
Sistema de prostaglandinas las cuales causan broncodilatación (Prostaglandina E) o broncoconstricción (prostaglandina F, A, B y D)

Circulación pulmonar

El sistema arterial que irriga a los pulmones (arterias pulmonares y sus ramificaciones) sigue un trayecto paralelo al de las vías respiratorias, mientras que el sistema venoso es más variable y puede disponerse en diferentes trayectos. En el pulmón derecho la vena pulmonar superior drena los lóbulos superior y medio, y la vena pulmonar inferior drena al lóbulo inferior. En el pulmón izquierdo cada vena pulmonar drena al lóbulo de su mismo nombre. Hay que tener en cuenta que la circulación pulmonar presenta una peculiaridad con respecto al resto de la circulación sistémica, puesto que las arterias pulmonares aportan sangre poco oxigenada desde el ventrículo derecho, mientras que las venas pulmonares, tras el intercambio gaseoso en los alvéolos, aportan sangre oxigenada hacia la aurícula izquierda.

Enfermedades y problemas de los pulmones

Se pueden presentar desde el nacimiento (como el secuestro broncopulmonar), desarrollarse a lo largo de la vida o tras sufrir una herida. Las causas más comunes son la inhalación de gases, humo, polvo y sustancias químicas. Entre las lesiones pulmonares destacan las de carácter inflamatorio, secundarias a un germen infectivo. Algunas enfermedades destacables son:

Bronquitis: Cuando aparece inflamación únicamente en los conductos aéreos de grueso calibre.
Neumonía: La zona inflamada se trata de un lóbulo.
Bronconeumonía: La zona inflamada afecta al territorio de varios lobulillos.
Enfisema: Enfermedad crónica caracterizada por el agrandamiento permanente de los espacios aéreos distales a los bronquiolos respiratorios, con destrucción de la pared alveolar, con o sin fibrosis manifiesta.

 


Neumotórax: Se produce por la ruptura de la pleura, entrando aire al espacio pleural y causando un colapso pulmonar. Algunos síntomas son agudo dolor en el pecho, cianosis, falta de aire, entre otros.
Alveolitis fibrosa: Enfermedad que causa cicatrización y engrosamiento de los alvéolos. Es de causa desconocida, y en algunos casos aparece junto a enfermedades como la Artritis reumatoide
Asbestosis: Es una enfermedad irreversible producida por inhalación prolongada de asbesto. Después de la inhalación, el asbesto se fija en los pulmones produciendo cicatrización y engrosamiento de las pleuras. por esto los pulmones no se contraen ni expanden en forma normal.
Tuberculosis: Se trata de una enfermedad infecto-contagiosa que se suele contagiar por vía aérea. Durante muchos años ha sido la enfermedad más grave de la humanidad.
Cáncer de pulmón: Es una de las enfermedades más graves y uno de los cáncer con mayor incidencia en el ser humano. Uno de los principales factores de riesgo es el tabaco.
Las neumonías y bronconeumonías han sido durante muchos siglos la causa de mortalidad más importante entre niños y ancianos, apareciendo ya de entrada como complicación de otra enfermedad. En la actualidad son un problema muy grave estadísticamente, y gran parte de la mortalidad senil se debe a ello. Las bronconeumonías, la tuberculosis y el cáncer de pulmón son las enfermedades pulmonares más destacadas.

Examen pulmonar mediante percusión
Los diferentes niveles de percusión en un paciente con enfermedad de las vías respiratorias bajas muestran el estado de patología del paciente donde:

N:0 está completamente sano, no hay patología.
N:1 corresponde a una bronconeumonía o bronquitis, ya es un estado patológico con inflamación a nivel de árbol bronquial.
N:2 el paciente cursa con una neumonía aquí como se ve en la gráfica 1.1 se puede observar que tanto la cantidad de aire como el grado de lesión están a un 50%.
N:3 encontramos patologías como el edema agudo pulmonar que ya es grave esta situación pues puede pasarnos al siguiente nivel y puede morir un paciente.
N:4 hay un colapso de los pulmones y sobreviene la muerte del paciente, tanto el grado de lesión como la cantidad de aire están abatidos y ya no es compatible con la vida, pues genera hipoxia dentro de las células causando un daño irreversible en estas.
Cabe destacar que hay que valorar al paciente, y éste puede subir o bajar de nivel de acuerdo a su evolución o exacerbación en el cuadro patológico del diagnóstico.

Trasplante de pulmón

 


El trasplante de pulmón es una de las últimas alternativas en caso de una insuficiencia pulmonar. El pulmón donante se obtiene de una persona declarada con muerte cerebral, pero que permanezca con soporte vital. Los tejidos deben ser lo más compatible posible para que no haya rechazo. Los primeros trasplantes a Pulmón fueron experimentales con perros, corderos y monos entre 1947 y 1950. El primer trasplante realizado a una persona se hizo el 11 de junio de 1963 por el doctor James D. Hordy a un hombre condenado a muerte por asesinato, llamado John Russel.

 


Respira correctamente.

La respiración relaja, proporciona vitalidad y energía y desintoxica al organismo.
¿Por qué es tan importante saber respirar?
Podemos pasar varios días sin comer, beber o dormir. Pero no sin respirar.
Respirar es mucho más que llevar oxígeno a los pulmones y eliminar dióxido de carbono.

La inhalación o inspiración, oxigena cada célula de nuestro cuerpo.
La exhalación o expiración, ayuda al drenaje linfático y desintoxica al organismo.

Las células del cerebro empiezan a morir después de unos minutos sin oxígeno.
El corazón y los riñones también se ven muy afectados por la falta del mismo.

La respiración es nuestra primera fuente de energía.
Aumenta nuestra vitalidad física, psíquica y espiritual y nos ayuda a restablecer el equilibrio emocional.

El estrés produce una gran activación y desgaste del organismo.
Una respiración adecuada nos ayuda a disminuir dicha activación, a recobrar el equilibrio y a manejar nuestras emociones.

Preparación previa para cualquier tipo de respiración.

Prepárate mentalmente.
Piensa que es un momento sólo para ti, cuyos beneficios vas a compartir con los demás.
Te mereces un momento de tranquilidad, paz y bienestar.
Si te es posible, sobre todo mientras estás aprendiendo, elige un lugar cómodo.
Tu postura debe ser relajada, pero si estás parado o sentado, mantén tu espalda recta.
Si puedes, controla la luz, pon música, prende una vela o incienso o simplemente imagina que estás en un bello lugar.
Desabróchate el cinturón y cualquier prenda que sientas ajustada.
Procura que no haya interrupciones.
Si en cualquiera de los ejercicios notas una sensación de ahogo o mareo, respira normalmente.

Respiración estando de pie.

Coloca una mano sobre el pecho y la otra sobre el estómago.
Respira como lo haces normalmente.
Observa el movimiento de tus manos.
¿Se mueve una sola?
¿Las dos?
¿Cuál de ellas se mueve primero?
Si la primera en moverse es la del pecho, estás respirando superficialmente.
Es una respiración pectoral, que no limpia, oxigena, ni purifica adecuadamente.
Si la mano que se mueve primero es la que tienes sobre el estómago, estas respirando adecuadamente.
Es lo que se conoce como respiración diafragmática.
Permite que el aire entre lentamente por la nariz.
Haz una pequeña pausa y déjalo salir, aún más lentamente, también por la nariz.
Con la práctica, este tipo de respiración se vuelve automática.
Trata de que la exhalación dure el doble de tiempo que la inhalación.
Es importante tomar en cuenta la postura.
Cuando los hombros no están erguidos y rectos, se reduce el volumen de la caja torácica.
Chécate constantemente, pero no te angusties ni te regañes por tus errores.
En un principio puede ser un poco difícil.
No olvides que estamos aprendiendo a relajarnos.

Recuerda que la respiración profunda, relajante y estabilizadora, es diferente de la que llevamos a cabo después de haber hecho ejercicio intenso.
En estos casos se respira primero con el pecho, para llevar una mayor cantidad de oxigeno rápidamente.

Respiración profunda.

Adopta una posición cómoda, ya sea sentado o acostado.
Desabróchate el cinturón o cualquier prenda de ropa que pueda causarte molestia o incomodidad.
Cierra los ojos.
Concéntrate en tu respiración.
Percibe el aire que inhalas y el aire que exhalas.
Durante las primeras cuatro o cinco respiraciones no hagas ningún cambio.
Sólo obsérvalas.
Toma aire lentamente por la nariz y dirígelo a la parte baja del estómago, por debajo del diafragma.
La parte baja del estómago se infla y el diafragma se mueve, permitiendo que se expanda la caja torácica.
En estos momentos, el pecho y los hombros no deben moverse.
Sigue inhalando y siente como el aire va penetrando en la parte media y finalmente en la parte alta de los pulmones, hasta que el pecho finalmente se expande.
Retén el aire unos instantes, sin forzar y sin tensarte.
Ahora déjalo salir lentamente por la nariz.
Permite que se desinfle primero la parte alta de los pulmones, después la parte media y finalmente el estómago, mientras te dices: "Estoy bien, estoy relajado".
Puedes ayudarte poniendo una mano en el estómago y la otra en el pecho.
Al inspirar, la mano del pecho no se debe mover hasta que el estómago se haya llenado de aire.
Al expirar, baja primero la mano del pecho y después la del estómago.
Repite el ejercicio entre cinco y diez veces.
Hazlo varias veces al día, cada vez que te acuerdes.
Hasta que logres que el ritmo sea natural, fluido y más relajado.
Recuerda que este tipo de respiración es la de los bebés.
Así que todos respiramos así durante un tiempo. Recupérala.
Cuando el aire entra a tus pulmones, imagina que es aire dorado o energía luminosa y sanadora.
Observa la respiración y observa o piensa en ese aire dorado.
Siéntelo.
Sigue su recorrido.
Cuando sale, siente como se lleva consigo toda la tensión.
Tu cuerpo se afloja.
Imagínate que eres una muñeca o muñeco de trapo.
Tu cuerpo se siente tibio, ligero o pesado.
Se siente relajado.
Cuando sientas que lo puedes hacer de una manera fluida y fácil, hazlo con los ojos abiertos en cualquier lugar en el que te encuentres, menos cuando manejas.
Unas cuantas respiraciones te ayudarán a bajar la tensión y la angustia, en cualquier momento o lugar.

Respiración tranquilizadora.

En cualquier momento del día en que requieras tranquilizarte, cuando estés cansado o hayas trabajado mucho, haz el siguiente ejercicio:
Toma aire por la nariz, sostenlo unos momentos y expúlsalo suavemente, contando hasta cuatro, en cada fase.
Cuatro tiempos para tomar aire, cuatro para sostenerlo y cuatro para dejarlo salir.
No te forces.
Recuerda que estás aprendiendo.
Date tiempo y poco a poco lo harás mejor y más fácilmente.
A medida que mejore tu capacidad pulmonar, aumenta de cuatro a seis y finalmente a ocho tiempos, para cada fase.
Repite varias veces el ejercicio.

Respiración revitalizadora y refrescante.

Puedes hacer este ejercicio en cualquier posición.
Realiza una inspiración lenta y profunda y mantén cómodamente el aire unos segundos.
Forma un pequeño círculo con los labios y deja salir una parte del aire poco a poco, pero con cierta fuerza.
Detente unos instantes y expulsa el resto del aire, de la misma manera.

Recomendaciones generales.

De preferencia realiza los ejercicios dos veces al día, en el mismo horario y con el mismo ritual.
Sin embargo, puedes llevarlos a cabo antes, durante y después de cualquier situación estresante y antes de dormir.
Puede suceder, que durante las primeras semanas de práctica sientas temblores en los músculos, brazos o un párpado, palpitaciones del corazón, escalofríos, náuseas o vértigo.
Es normal, son descargas autógenas que señalan la lenta disminución del estrés.
No te preocupes y no te forces.
Disminuye la cantidad de respiraciones para que no te hiperventiles.

Psic. Silvia Russek
Lic. En Psicología Clínica.
e-mail:.bienestar.e@gmail.com