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Un silencio cargado de palabras
Homenaje de
Radio Mundo Real a Mario Benedetti
Un 14
de septiembre de 1920, el pequeño pueblo de Paso de
Los Toros -ubicado en el departamento uruguayo de
Tacuarembó- vio nacer a Mario Benedetti. Y fue un
cuarto de siglo después, cuando comenzó a escribir
en el emblemático semanario montevideano Marcha.
Lo hizo hasta 1974, cuando la ola fascista que
recorría América Latina, terminando violentamente
con los sistemas democráticos, decidió callar esas
voces disidentes, que llenaban pedazos de papel con
ideas libres. Para esa fecha, Benedetti ya era
reconocido como un gran poeta y escritor; entre sus
obras más destacadas podemos nombrar novelas como
“La Tregua”, poemas como “Quemar las Naves”, y
cuentos en los que su mirada sobre la cotidianeidad
daba brillo a lo rutinario, en una Montevideo menos
gris y con más árboles de la que vemos hoy a través
de la ventana.
Ustedes y nosotros
Ustedes cuando aman
exigen bienestar una cama de cedro y un colchón especial
nosotros cuando amamos es fácil de arreglar con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual
ustedes cuando aman calculan interés
y cuando se desaman calculan otra vez
nosotros cuando amamos
es como renacer y si nos desamamos no la pasamos bien
ustedes cuando aman son de otra magnitud hay fotos chismes prensa
y el amor es un boom
nosotros cuando amamos es un amor común
tan simple y tan sabroso como tener salud
ustedes cuando aman
consultan el reloj porque el tiempo que pierden vale medio millón
nosotros cuando amamos sin prisa y con fervor gozamos y nos sale
barata la función
ustedes cuando aman al analista van
él es quien dictamina si lo hacen bien o mal
nosotros cuando amamos
sin tanta cortedad el subconsciente piola se pone a disfrutar
ustedes cuando aman exigen bienestar una cama de cedro
y un colchón especial
nosotros cuando amamos es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno sin sábanas da igual.
Los
setenta fueron los años de la persecución, de la
cacería, del exilio; y Benedetti, como fiel
exponente de su pueblo, no fue la excepción a la
regla. El compromiso de su arte con el mundo que lo
rodeaba y su quehacer militante, lo llevó a ser
objetivo de la dictadura. Abandonó su país en 1974,
pasando primero por Buenos Aires, donde la dictadura
local también intentó matarlo. Pero falló, y el
poeta logró esquivar la suerte que corrieron
cercanos amigos suyos, como el político Zelmar
Michelini, que fue acribillado por las balas del
Plan Cóndor. Luego anduvo por Lima, después por La
Habana, y su recorrido terminó en Madrid. Diez
largos años de desarraigo, de exilio, marcaron tanto
sus ojos como su pluma.
NO TE SALVES
No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo
no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves
no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo
pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo
y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma
y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados
pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil
al borde del camino y te salvas
entonces no te quedes conmigo.
Un
domingo frío, oscuro, un 17 de mayo en Montevideo,
la muerte lo encontró. Lo hizo tres años después de
haberse llevado a su única esposa, la compañera de
toda su vida, Luz Alegre. Hacía tres años que el
poeta intentaba luchar contra la enfermedad, y
contra la soledad. Fue un luchador, y luchó toda su
vida. Pero el tiempo llegó. Con nosotros quedaron
sus cuentos, sus novelas, sus ensayos, sus poemas,
aquellos que duermen sobre papel, y aquellos que
despiertan en voces de recitadores y cantantes; como
su compatriota Daniel Vigietti, el catalán Joan
Manuel Serrat, o algún otro desconocido que lo cita,
que lo trae de regreso, haciendo de éste un mundo un
poco mejor.
Este es un homenaje de Radio Mundo Real a Mario
Benedetti; un hombre pequeño como todos, un hombre
grande como todos. |