Religiosa católica, poeta y
dramaturga novo hispana
Alias
Sor Juana Inés de la Cruz
Sobrenombres
El Fénix de América y La
décima Musa
Origen
Hija ilegítima, su madre fue
la criolla Isabel Ramírez y
su padre Pedro Manuel de
Asbaje y Vargas, militar
español de Vergaran
Retrato de Sor Juana Inés de la
Cruz.
Miguel Cabrera, 1750
Aprendió náhuatl
con sus vecinos. Asimismo, aprendió a leer y escribir a
los tres años al tomar las lecciones con su hermana
mayor a escondidas de su madre.
Descubrió la biblioteca de su abuelo y así se aficionó a
los libros. Aprendió todo cuanto era conocido en su
época, es decir, leyó a los clásicos griegos y romanos,
y la teología del momento. El amor al saber de la niña
Juana era tanto que, deseosa de aprender, le propuso a
su madre disfrazarse de hombre para asistir a la
universidad, según ella misma escribió.
La mandaron a vivir con unos tíos en la ciudad de
México, quienes le hicieron entrar en la corte virreinal
novohispana. De este tiempo hay muy pocos datos
biográficos, aunque se sabe que fue dama de la virreina,
la marquesa de Mancera. Durante esta época ya escribía
poemas cortesanos y la asombrosa inteligencia de la
jovencita maravillaba a todos, al grado que el virrey
decidió reunir a cuarenta sabios para que la
interrogaran, y a todos contestó con inteligencia y
conocimiento. De esta manera terminó llamando la
atención del padre Núñez de Miranda, confesor de los
virreyes, quien, al saber que la jovencita no deseaba
casarse, le propuso entrar en religión. Aprendió latín
en veinte lecciones impartidas por Martín de Olivas y
probablemente pagadas por Núñez de Miranda. Después de
un intento fallido con las Carmelitas, cuya regla era de
una rigidez extrema que la llevó a enfermarse, ingresó
en la orden de las Jerónimas, donde la disciplina era
algo más relajada, y tenía una celda de dos pisos y
sirvientas.
Allí pasó la vida, escribiendo versos sacros y profanos,
villancicos para festividades religiosas (San Pedro,
Santa Catarina, Navidad...) autos sacramentales y dos
comedias . También sirvió como administradora del
convento, con buen tino, y realizó experimentos
científicos.
Su confesor, el jesuita Antonio Núñez de Miranda, le
reprochaba que se ocupara tanto de temas mundanos, lo
que junto con el frecuente contacto con las más altas
personalidades de la época debido a su gran fama
intelectual, desencadenó las iras de éste,
principalmente después de que Sor Juana fuese elegida
para realizar un Arco Triunfal en honor a los recién
llegados virreyes, quienes le dispensaron inmediatamente
su favor. Bajo la protección de la entonces virreina,
marquesa de la Laguna, decidió rechazarlo como confesor.
Esta amistad con las virreinas queda plasmada en poemas
al uso de la época, esto ha llevado a que algunos
lectores del siglo XX pretendan encontrar en ellos
"tendencias homosexuales". A las dos que coincidieron
temporalmente con ella les escribió poemas bastante
encendidos, y a una le dedicó un retrato y un anillo.
Fue precisamente la condesa de Paredes quien se llevó
las obras de Sor Juana a España y financió la edición de
sus obras.
Sor Juana se vio involucrada en una disputa teológica, a
raíz de una crítica privada que realizó de un sermón del
muy conocido predicador de treinta años atrás, el
jesuita Antonio Vieira, que fue publicada por el obispo
de Puebla Manuel Fernández de Santa Cruz; éste la
prologó bajo el seudónimo de Sor Filotea, recomendándole
que dejara de dedicarse a las "humanas letras" y se
dedicase en cambio a las divinas, de las cuales, según
el obispo de Puebla, sacaría mayor provecho. Esto
provocó la reacción de la poetisa a través del escrito
Respuesta a Sor Filotea, donde hace una encendida
defensa de su labor intelectual y en la que reclamaba
los derechos de la mujer a la educación.
Hasta la fecha no se sabe por qué dejó de escribir, los
críticos católicos han visto en Sor Juana una mayor
dedicación a las cuestiones sobrenaturales y una entrega
mística a Jesucristo, otros han visto, en cambio, una
conspiración misógina tramada en su contra, tras la cual
fue condenada a dejar de escribir y se le obligó a
cumplir lo que las autoridades eclesiásticas
consideraban las tareas apropiadas de una monja. Hasta
la fecha no han existido datos concluyentes, pero sí se
han avanzado en investigaciones donde se ha descubierto
la polémica que causó la "Carta Atenagórica".
Lo cierto es que llamó a Núñez de Miranda para que la
asistiese otra vez y poco antes de su muerte fue
obligada por su confesor a deshacerse de su biblioteca y
su colección de instrumentos musicales y científicos,
los cuales se vendieron para ayudar a los pobres. Murió
por una epidemia el 17 de abril de 1695.
Obras
Entre
sus obras se cuentan poemas galantes, poemas de ocasión
para regalos o cumpleaños de sus amigos, poemas de
vestíbulo sobre pies o consonancias sugeridos por otros,
letras para cantarse en diversas celebraciones, como los
villancicos para ser cantados en las iglesias, entre los
cuales intercaló unas forma lírica de su invención
llamada tocotín, el cual se caracteriza por tener
pasajes en náhuatl. Entre estos villancicos destacan
también los "Cantares de negros".
Escribió por encargo de la corte de Madrid tres autos
sacramentales cuyas hablan sobre el descubrimiento, la
conquista y la evangelización de América; entre ellos
destaca el Divino Narciso, nombrado así en alusión a los
autos de Pedro Calderón de la Barca. En este, Sor Juana
presenta la caída y la redención del género humano por
medio del sacrificio de Jesucristo, que permanece en la
hostia para salvar a sus hijos una y otra vez mediante
una alegoría mítica. Narciso es Dios creador y Jesús
salvador, la Naturaleza Humana (reflejo de Narciso),
representa a la humanidad y finalmente Eco simboliza al
demonio. Aquí Sor Juana retoma recursos del teatro de
Pedro Calderón de la Barca y las usa para crear pasajes
líricos de gran hermosura.
Escribió dos comedias, Los empeños de una casa, para una
fiesta palaciega y que hasta la fecha es quizá su obra
más conocida, y Amor es más laberinto, escrita junto con
Juan de Guevara. Asimismo se le ha atribuido la autoría
de un posible final de la comedia de Salazar y Torres La
segunda Celestina, basándose en un pasaje de Los empeños
de una casa; en la década de 1990 Guillermo Schmidhuber
encontró una suelta que contenía un final diferente al
que se conocía, propuso que esas mil líneas eran de Sor
Juana. Algunos sorjuanistas han aceptado la coautoría de
sor Juana, entre ellos Octavio Paz, Luis Leal y
Georgina Sabat-Rivers, en tanto que otros, como
Antonio Alatorre y José Pascual Buxó, la han
refutado.
Según ella, casi todo lo que había escrito lo hacía por
encargo y la única cosa que escribió por gusto propio es
un poema filosófico llamado Primero sueño, llamado así
como una manifestación de su admiración a Luis de
Góngora y Argote y sus Soledades. Se trata de varios
cientos de versos, con forma de silva, a propósito del
ansia de saber, el vuelo del pensamiento y su
consecuente trágica caída. Asimismo tiene pasajes
líricos de gran descripción como el inicial, que usa más
de cien versos para narrar la caída de la noche y el
sueño de los seres, así como el gran colorido de la
parte final, donde se escribe del triunfo del Sol sobre
la noche. Se trata quizá del último gran poema barroco.
Además de estas obras, Sor Juana también escribió por
encargo de la virreina de Paredes unos poemas que
probaban el ingenio de sus lectores, conocidos como
enigmas, para un grupo de monjas portuguesas aficionadas
a la lectura y el conocimiento y grandes admiradoras de
la obra de Sor Juana, que intercambiaban cartas y
formaban una sociedad a la que dieron el nombre de Casa
del placer. Las copias manuscritas que hicieron estas
monjas de la obra de Sor Juana fueron redescubiertas
recientemente por Antonio Alatorre en la Biblioteca de
Lisboa. Sor Juana también escribió un tratado de música
llamado "El Caracol", que no ha sido hallado. Barroca
hasta la médula, Sor Juana era muy dada a hacer
retruécanos, a verbalizar sustantivos y a sustantivizar
verbos, a acumular tres adjetivos sobre un mismo
sustantivo y repartirlos por toda la oración, y otras
libertades gramáticas que estaban de moda en su tiempo.
Por ello, y porque también gustaba mucho de hacer.
Billete mexicano de 200 pesos con la imagen de Juana de
Asbaje
Sor Juana aparece en los billetes mexicanos de
alta denominación. Es la única artista que aparece en
los billetes, aparte de Nezahualcóyotl, también poeta.
Inicialmente apareció en los billetes de cien pesos, que
con la inflación terminaron volviéndose monedas. Después
del recorte de los tres ceros al peso, Sor Juana salió
de circulación brevemente, para reaparecer en los
billetes de doscientos pesos.
El poeta sardo José Zatrilla y Vico Dedoni y Manca
escribió un poema dedicado a Sor Juana con el título:
Poema heroico al merecido a/plauso del el único Oraculo
de/las/Musas, glorioso assombro de los Ingenios, y/Ce/lebre
Phenix de la Poesía, la Esclarecida y Ve/ne/rable
Señora, Sor Juana Ines de la Cruz Religiosa Professa en
el Monasterio de San Geronimo de la Imperial Ciudad de
México, Barcelona, 1696
La directora de cine argentina María Luisa Bemberg, se
basó en la historia de Sor Juana para rodar Yo, la peor
de todas
La compañía Iberia L.A.E., opera un Airbus 340 para
líneas de largo radio bautizado con su nombre.