Los preparativos de la Navidad son, sin duda, un acontecimiento en sí mismo. Dedicamos gran parte de diciembre a decorar nuestra casa con artículos navideños, enviar postales a nuestros amigos y armar el árbol y las medias donde se depositarán los regalos.

Ese regalón regordete vestido de rojiblanco, es conocido en todo el mundo, aunque no reciba en todos los lugares el mismo nombre. Según cuenta la historia, el bueno de Santa debe su popularidad al poema "Una noche antes de Navidad", de Clement Clarke Moore, quien en 1823 escribió la historia de Saint Nicholas, un hombre que repartía regalos en las casas durante la noche de Navidad. 

Pero la leyenda parece que comenzó a formarse mucho tiempo antes, más precisamente en el siglo IV d.C., en la antigua Turquía. De aquella época provienen dos curiosas versiones. Una de ellas hace referencia a un hombre delgado y alto llamado Nicolás de Bari que, al enterarse de que su vecino -en bancarrota- no podía pagar la boda de su hija, decidió dejarle una bolsa con monedas de oro como obsequio en la puerta de su casa. La boda se celebró sin contratiempos y desde entonces la costumbre de intercambiar regalos cobró fuerza en la Navidad. 
 


La segunda versión señala que Nicolás era en realidad un hombre muy devoto a la religión y famoso por su generosidad hacia los pobres, lo que le valió el desprecio de los romanos y la prisión. Cuando Constantino se convirtió en emperador de Roma lo dejó en libertad para que su bondad continuara expandiéndose entre la gente. Y así fue como la imagen y el espíritu bondadoso de Papá Noel llegó hasta nuestros días.

La tradición de tener un árbol como símbolo navideño nació en la Alemania del siglo XVI. Por aquella época los germanos decoraban sus pinos con rosas, manzanas y papeles de colores para celebrar la llegada del invierno. Esta tradición se fue extendiendo con las primeras migraciones alemanas al resto del mundo. Los cristianos lo adoptaron como parte del festejo navideño. 

Pero la decoración de los típicos pinos navideños fue cambiando con el correr de los años. A principios del 1800 se utilizaban adornos como el algodón para simular nieve, angelitos, caramelos con forma de bastón, bolas de colores y velas colgando de las ramas para iluminarlos.. Como los incendios se hicieron populares, se buscaron diferentes maneras de sostener las velas hasta que, en 1879, se empezó a utilizar la iluminación eléctrica en los árboles tal como hoy la conocemos. 


      

El famoso bastón rayado rojo y blanco, que se utiliza en EE.UU. para decorar las ramas de los pinos navideños, surgió a finales del 1800, cuando un hombre que fabricaba dulces en Indiana quiso expresar el significado de la Navidad a través de un símbolo dulce. Lo primero que inventó fue un caramelo con forma de bastón al que le incorporó luego varios símbolos de amor y sacrificio a Jesucristo. Inicialmente usó un bastón blanco con sabor a menta como base. Eligió el color blanco para simbolizar la pureza e inocencia de Jesús. Luego, le agregó las rayas rojas que simbolizan el dolor y la sangre que derramó Jesucristo en la cruz.. Por último, eligió la forma de bastón porque al darlo vuelta se transforma en la primera letra del nombre de Jesús, la J. 
 

Las botas colgadas en las chimeneas comenzaron a hacerse populares en la Navidad hacia fines del siglo XIX, cuando el ilustrador Thomas Nast las pintó en sus cuadros. La gente incorporó la idea rápidamente y las empezó a utilizar para identificar a cada miembro de la familia en las fiestas e introducir los regalos en ellas. 

 

Los regalos son, sin duda, una de las sorpresas más esperadas de la Navidad. En varios países, las familias numerosas definen con anticipación a quien se le debe hacer un regalo y sólo al que le toque se le hace un presente. De esta manera, todos los integrantes de la familia se aseguran un obsequio. 

Aunque no se sabe con exactitud el origen de los regalos, existen dos versiones sobre esta tradición.

Una proviene de la antigua Roma. Antes de que se celebrara la Navidad en la fecha actual, se llevaba a cabo la fiesta de Saturnalia, entre el 17 y el 24 de diciembre. En ella, se honraba a Saturno, dios del grano y la agricultura, con grandes banquetes e intercambio de regalos. 
Otra versión proviene de Holanda. Allí, durante el siglo XVI los niños ponían sus zapatos de madera bajo la chimenea con la esperanza de encontrar un regalo de Santa al otro día. Esta costumbre fue tomando popularidad y así fue como el mundo entero la adoptó. 
 


¿Por qué enviamos postales?
Una de las primeras cosas que hacemos cuando llega diciembre es comprar, escribir y enviar postales de Navidad. La costumbre comenzó en Inglaterra alrededor del año 1840, cuando se estableció una nueva ley que redujo el costo del envío de cartas. Con anterioridad, pocas personas podían pagar un mensajero privado para enviar sus saludos navideños. 

La leyenda cuenta que, en 1843, el inglés Henry Cole inició la tradición de escribir notitas de Navidad para saludar a sus amistades. Un año después, un inmigrante alemán llevó la idea a los Estados Unidos, donde cobró popularidad. Las imágenes y los mensajes no han cambiado mucho a través del tiempo y la mayoría expresan deseos de una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.

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