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Cine Azteca
por Federico Monjarás Romo de "Del San Luís que se va"

EL CINE AZTECA
Cuando una construcción es
derribada y desaparece, pasan a ser recuerdos los hechos
que en ella tuvieron lugar, dejando atrás un sabor de
nostalgia.
Esta impresión nos dejó la demolición del Cine Azteca.
El frente de este centro de espectáculos, tal vez no
tenía nada trascendental, en relación con el de las
monumentales construcciones que han perdurado siglos y
de otras posteriores, de las cuales, muchas se conservan
y otras han sido destruidas ante el arrollador urbanismo
de la ciudad.
No negamos la necesidad de dar uniformidad al exterior
de los suntuosos edificios que circundan la Plaza de
Armas, pero, ¿era preciso eliminar el todo al Cine
Azteca?
Su memoria trasciende por acontecimientos significativos
que marcan efemérides memorables: Veladas literarias;
noches de gala en Juegos Florales Estudiantiles; Torneos
de Oratoria entre universitarios y normalistas… Las
"fugas" de clase de los preparatorianos para ir al cine…
Los "abordajes" de los igorrotes…
Cuántas ideas que olvidamos y cuántas que aunque no
lleguemos a emitir, conservan una existencia latente…
Época de una generación entre los diecisiete y los
treinta años, a la que daba un matiz especial lo
referente a su entrega al estudio y otras ocupaciones
inherentes al gusto en el vestir, a la música popular…
Simples expresiones juveniles de aquellos tiempos.
En la historia de esta sala cinematográfica, construida
por don Alfredo Lasso de la Vega, e inaugurada el año
1928, figura el estreno de las primeras cintas de sonido
siendo la que se exhibió inicialmente "Sonny Boy",
interpretada por Al Jolson.
La propaganda que se utilizaba, de acuerdo con la usanza
de entonces, constituía un verdadero espectáculo para
los moradores de los barrios. La distribución de
programas de mano, se efectuaba por medio del "Convite",
que consistía en un camión forrado con cartelones que
anunciaban las películas que se iban a pasar. Por las
noches se daba a conocer a varias cuadras de distancia
por su iluminación con luces de bengala rojas y el
estruendo de una tambora, siendo perseguido por la
chiquillería y los perros ladrando a su paso, provocando
la expectación del vecindario.
Y así iba recorriendo las calles de los barrios. Se
abrían las puertas de las casas y la gente recogía el
acostumbrado programa del cine en medio de gran
algarabía, sin dejar de llamar la atención el popular
"Convite" que, posteriormente, por la evolución de los
medios de publicidad, desapareció, pues a principios de
los años cuarentas, surgió el Diario EL HERALDO y en sus
páginas aparecieron las primeras carteleras
cinematográficas locales.
En ese tiempo San Luis contaba con muy pocas diversiones
públicas y los amantes del séptimo arte, acudían al cine
abarrotando sus localidades, con el solo anuncio de las
películas con música aún inolvidable, como las de
"Roberta", "Sombrero de Copa", "Cantando bajo la
lluvia", interpretadas por Fred Astaire y Ginger Rogers,
Genny Kelly, con las acrobacias en los pasos del "Tap -
Tap". Era también el tiempo de los films de los mares
del sur, con sus melodías arrulladoras, entre ellas "El
Pagano", por Ramón Navarro… ¿Quién no quiso entonces
tocar el ukulele?
La mocedad de la Capital potosina se sumaba a la alegría
romántica… Con qué entusiasmo concurría la juventud a
bailar al "Dancing" del Azteca… Las matinées… ¿Qué
audacia! Falta imperdonable para los papás… La
prolongada espera a la novia en la dulcería del cine,
por la calle 5 de Mayo.
El ambiente del "Dancing" atraía a la concurrencia por
aquellos ritmos en boga "Las Bodas de la Muñeca
Plateada", "Muchacha Somnolienta", "Tiempo Tempestuoso",
etc., interpretadas por el conjunto orquestal a cuyo
frente estaña el maestro José Sabre Marroquín, al piano;
violines: don Jesús Zarzosa y Pedro Pecina; trompeta,
José Marmolejo; trombón, Jesús Guardado; batería, José
Lozano y otros.
Un periodo rebosante de entusiasmo juvenil transcurrió
en aquella temporada; triunfaban los "Jueves de la
Alegría", organizados por don Leobardo M. González.
Privaba en ellos un espíritu pleno de animación dentro
de la más ingenua sencillez. El ambiente invitaba al
espectador a una participación directa en la función. En
el intermedio, el público entonaba a coro las canciones
de moda: "Pierrot", "Negra Consentida", "Lamento
Gitano", "Ven", y otras, guiándose por la orquesta y la
letra proyectaba en la pantalla.
Un singular espectáculo constituían las presentaciones
en el escenario del teatro durante los memorables
"Jueves"… El show lo daban los bullangueros estudiantes
universitarios en actos improvisados, como fueron el
estreno de la bella canción "Aquella Tarde", con letra
del poeta y practicante Antonio de Regil y música del
maestro Demetrio Mejía… La coronación del Rey Feo
"Gorila I" Antonio Bear… Exhibiciones del "Tap" por los
hermanos Miguel y Eduardo Lara… Concurso de "yoyo",
triunfando el pasante de Medicina Miguel Guerra y
premios. Todo era tan divertido que las generaciones de
los treintas, recuerdan con nostalgia aquella temporada
transitoria y efímera, que el pasado inexorable del
tiempo dejó muy lejos de mundo actual.
Tal vez se construya un moderno edificio en el hueco que
dejó el Azteca, cuya fachada esté acorde con la
arquitectura que se requiere, pero nos parecerá
descubrir cierta ausencia, pues no es posible olvidar lo
desaparecido, al quedar retenido en la memoria
sentimental, el recuerdo de lo vivido.
Música Negra Consentida
Canta Hugo Avendaño
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