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Con este título bautizó al libro mi asidua
compañera y leal esposa María de la
Concepción, a quien debo estímulo en esta
jornada y en mi vida.
F.M.R.
INTRODUCCIÓN
Presentar en un libro lo que ya antes
apareció publicado en las páginas de un
Diario, circunscribe al autor dentro de su
propio perímetro, como periodista y nada
más.
Lo que la prensa diaria da a conocer, se
lee, se comenta y… se tira. Su vida es
efímera. Muere y renace cada veinticuatro
horas. Esta realidad lo han constatado
comentaristas experimentados, considerando
que la obra del escritor es la que se
conserva siempre en un libro.
El material del Reportero, hasta aquél que
escribe bajo su firma, no se pierde, pero sí
va a quedar sepultado en las hemerotecas,
como también la tarea de recopilar lo
publicado, se va dejando para después, un
“después” que generalmente nunca llega.
Venciendo toda inercia editamos este libro
que contiene, en versión retrospectiva, lo
que evocamos DEL SAN LUIS QUE SE VA,
nutriéndonos de imágenes, más que de ideas y
manejando éstas menos que aquéllas,
aprovechando el dato escasamente conocido o
poco recordado.
Esta serie de reportajes, es parte de la
tarea común rendida al periódico, en
distintas temporadas y ocasiones. No se
trata de ninguna selección en trabajo de
prensa, sino de lo producido de ordinario en
la Redacción, aunque sí, con más rigor y
menos improvisación.
El propósito de llevar este trabajo a un
libro, es el de hacer una aportación al San
Luis de las generaciones anteriores y que
algo de lo realizado dentro de nuestra
profesión, sean páginas que no mueran del
todo.
EL AUTOR.
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