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Durante el Imperio de
Maximiliano, el gobierno republicano encabezado por el
Presidente Juárez, se vio obligado a abandonar la ciudad
de México y a emprender un largo peregrinaje. El último
lugar donde tuvo su residencia la Corte, en esa época
turbulenta, fue en la ciudad de San Luis Potosí.
Durante su breve estancia en dicha ciudad, el alto
tribunal sesionó en el salón del Tribunal Superior de
Justicia del Estado, mismo que probablemente se
encontraba en el interior del Palacio de Gobierno, a un
costado de la plaza principal.
Los únicos Ministros que la componían en que entonces,
eran: Jesús González Ortega (Presidente); Juan José de
la Garza (Primer Magistrado propietario); Joaquín Ruiz
(Tercer Magistrado propietario); Manuel Ruiz (Sexto
Magistrado Supernumerario); y Antonio Florentino
Mercado, quien era Procurador.
Fueron estos hombres los que acompañaron a Juárez en su
salida hacia Saltillo; pero, en el camino algunos ser
fueron rezagando, otros recibieron nombramientos
especiales en el extranjero y el Ministro González
Ortega ocupó la Gubernatura del estado de Zacatecas. En
este período comprendido entre los años de 1863 hasta
1867, la Corte no ejerció sus funciones judiciales. El
cargo de presidente de la Suprema Corte siguió en manos
de González Ortega, quién después de haber sido
derrotado en Zacatecas abandonó el país y fijó su
residencia en los Estados Unidos, desde donde entabló
una disputa política en la que alegaba su derecho a
ocupar la Presidencia de la República, al término del
mandato del Presidente Juárez, mismo que debería
concluir el 30 de noviembre de 1865, tal y como lo
establecía la Constitución de 1857.
Mediante un decreto del 8 de noviembre de 1865, Juárez
prorrogó su mandato presidencial en atención a las
difíciles circunstancias que se vivían en el país. En
ese mismo decreto, Juárez declaraba a González Ortega,
responsable del delito de abandono voluntario del cargo
y ordenaba que fuera detenido cuando penetrara al
territorio nacional.
A partir de éste decreto de 8 de noviembre de 1865, la
Corte no existió en lo absoluto, y no fue hasta su
reinstalación mediante el decreto número 6057 del 1 de
agosto de 1867, que volvió a funcionar, normalmente, con
sede en Palacio Nacional.
Fuente:

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