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Colaboración Lic.
Mónica Velásquez de Delgado
Cuenta Rafael Montejano y Aguiñaga en su obra San
luís Potosí la Tierra y el Hombre, que el testimonio
más antiguo, en lo que se refiere a la independencia en
San luís Potosí, es de fecha abril de 1909, en que el
párroco de San miguel de Mexquitic, don Ignacio Lozano,
tuvo que comparecer ante las autoridades. En México,
habían aprehendido al licenciado Luís Lozano acusado de
haber contribuido “a esparcir y divulgar ciertas
proclamas” una de las cuales fue remitida a su hermano
el nombrado párroco, y en las que se hablaba de
independizar a la Nueva España a fin de conservarla para
Fernando VII.
Al
parecer, la inquietud comenzó después del grito de
Dolores. Félix María Calleja,
organizador y jefe del ejército del centro (1810-12) y
comandante de la brigada de San Luís
Potosí,
recibió
la noticia el 19 de septiembre e inmediatamente dio
órdenes para la concentración en San Luís Potosí de los
tres cuerpos que componían la brigada a su mando y al
mismo tiempo llamó a la gente de las haciendas
inmediatas a la capital.
Con la finalidad de organizar a todos los elementos que
se iban reuniendo y poniendo en condiciones de hacer
bien la guerra, Calleja se trasladó a la hacienda La
Pila, punto de concentración, donde estuvo entrenando
durante un mes.
El 24 de octubre urgido por el virrey, salió para
reunirse al conde de la Cadena en Dolores.
Entre sus hombres, iban personajes que después
destacarían como: Anastasio Bustamante, Miguel Barragán,
Gabriel Armijo, Manuel Gómez Pedraza, Esteban Moctezuma
etc.
Para resguardar la ciudad, dejó 350 infantes, 110 de a
caballo y tres compañías de “urbanos” al mando del
comandante Toribio Cortina.
Todos los
preparativos de Calleja y la gran concentración de gente
en la hacienda la Pila a unas tres leguas de San Luís
conmovieron a la opinión pública. “Toda la ciudad –en
frase atribuida a Zapata- estaba como los
muladares, ardiendo por abajo y por arriba fríos […]”
La ciudad de
San Luís Potosí era un punto estratégico de distribución
en el comercio virreinal y un sitio de confluencia e
intensos intercambios; por ello, no es de extrañar que
la noticia de la insurrección de Dolores llegara antes
de su estallido, en septiembre de 1810, a través de una
red de conspiradores vinculada a Hidalgo y que tenía un
origen regional: Guanajuato y San Luís Potosí. Se
proponía que el movimiento de insurgencia estallara
simultáneamente en Guanajuato, San Miguel y Querétaro.
Anacleto Moreno, vecino de Tierranueva, José de la Luz
Gutiérrez, vecino de la hacienda del Peñasco, y el
alférez Nicolás Zapata, vecino de San Luís Potosí
y pariente cercano de José Mariano Jiménez, estuvieron
entre los primeros portadores y activistas del
movimiento de Independencia.
Dice el dicho que “la muerte llega cuando llega el
olvido”.
Estamos a punto de celebrar un año más de la
Independencia de México y es hora de recordar que hubo
seres humanos capaces de luchar por un ideal y morir por
él.
Nicolás Zapata
nació en lo que hoy es Real de Catorce en 1770 y murió
en la ciudad de Chihuahua en 1811.
Fue
Alcalde del Mineral de Catorce y en 1806 Mayordomo de
alhóndiga de la ciudad de San Luís Potosí. Fue uno de
los conspiradores de esta ciudad descubiertos por Félix
María Calleja del Rey. Se le encarceló y desde la
prisión trabajó a favor de la lucha insurgente.
Fue liberado poco después y se incorporó a la rebelión
el 10 de noviembre de 1810, por lo que fue nuevamente
encarcelado.
Lo
puso en libertad Mariano Jiménez, con quien hizo la
campaña en las Provincias Internas de Oriente. Ascendió
a mariscal de campo.
En
1811 fue capturado en Acatita de Baján con los líderes
independentistas. Los Realistas lo trasladaron a
Chihuahua, donde fue fusilado.
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