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El
Escudo Nacional está constituido por un águila mexicana,
con el perfil izquierdo expuesto, la parte superior de
las alas en un nivel más alto que el penacho y
ligeramente desplegadas en actitud de combate; con el
plumaje de sustentación hacia abajo tocando la cola y
las plumas de ésta en abanico natural.
Posada su garra izquierda sobre un nopal florecido que
nace en una peña que emerge de un lago, sujeta con la
derecha y con el pico, en actitud de devorar, a una
serpiente curvada, de modo que armonice con el conjunto.
Varias pencas del nopal se ramifican a los lados.
Dos ramas, una de encino al frente del águila y otra de
laurel al lado opuesto, forman entre ambas un
semicírculo inferior y se unen por medio de un listón
dividido en tres franjas que, cuando se representa el
Escudo Nacional en colores naturales, corresponden a los
de la Bandera Nacional.
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Toponimia |
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Está conformado por un águila real devorando
a una serpiente sobre un nopal en el centro
de un lago. Representa la señal que los
Aztecas, procedentes de Aztlán buscaban en
su migración hacia el sur para fundar una
nueva ciudad. Existen varias
interpretaciones sobre el significado
místico de esta representación del pueblo
azteca que dominó el centro del territorio
del país hasta la conquista por parte de los
españoles. Dos ramas con frutos, de encino a
izquierda y laurel a derecha, enlazadas con
un listón tricolor, verde, blanco y rojo,
que rodean al escudo, representan el
Martirio y la Victoria de quienes han dado
su vida por la patria mexicana. |
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La Leyenda azteca |
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La
verdadera historia del águila y la serpiente
se remonta a muchos años en el pasado, es el
símbolo nacional mexicano.El águila sobre el
nopal y con la serpiente en el pico es
conocido por todos los mexicanos como el
escudo de su país. Pero lo que no todos
saben es que data de la época prehispánica,
ya que lo encontramos primero en la leyenda
de la fundación de la Gran Tenochtitlan y en
varios testimonios arqueológicos de aquellos
tiempos.
Así por ejemplo, aparece en Tula, Hidalgo,
en el templo de Tlahuizcalpantecuhtli
(Equivalente a Venus de la Mitología
Romana), pero el más representativo de las
numerosas águilas aztecas, es el que se ha
denominado Piedra del Escudo Nacional,
Teocalli de la Guerra Sagrada, que está
tallado con gran cuidado y maestría. Es una
representación de un templo azteca con
alfardas, escalinatas y el disco solar con
dos dioses en el frente. En su parte
posterior está esculpida el águila que marca
la leyenda de Tenochtitlan. Según los
arqueólogos data de cerca de 1507 o 1508 y
aparece en el Códice Mendocino. |
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Escudo
de 1821 por Agustín de Iturbide |
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Escudo
de 1823 |
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Escudo
de 1863, por Maximiliano |
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Escudo
de 1867 |
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Escudo
de 1887, por Porfirio Díaz |
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Escudo
de 1910. |
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Escudo
de 1916 a 1934 |
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Escudo
de 1934 a 1968 |
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Después de la conquista y durante la época
de la Colonia, se siguió representando al
águila, por ejemplo en impresiones o
láminas, por ejemplo en la Gaceta de México
(números 62-116 y 122-128); también en el ex
libris del Convento Grande de San Francisco
y en la carátula de la obra literaria
Compendiosa Narración de México, del autor
Juan de Viera, así como en numerosos
grabados de José de Nava (1755), Emmanuel
Villavivencio (1770 y 1782), José María
Montes de Oca (1802), todos ellos grabadores
de los siglos XVII y XVIII.
En cuanto a frontispicios de edificios
coloniales, en la medalla de la academia de
San Carlos, es donde también por primera vez
aparecen en la figura las ramas de encino y
laurel, Se cree que data del año 1784.
También se encuentran las águilas en la
fachada del antiguo edificio de la Aduana, y
por último en los remates de las dos
portadas de la iglesia de Jesús María, ambas
del siglo XVIII.
Al estallar el movimiento de Independencia
de México, los insurgentes utilizaron un
escudo en el cual se aprecia un águila
abierta de alas, mirando hacia la derecha,
la cual esta posada con las dos patas sobre
un nopal y con la serpiente en el pico. El
águila esta rodeada por banderas, cañones,
fusiles, tambores, balas, flechas y espadas,
en la parte superior lleva ramas de laurel y
encima y una cinta o listón con la
inscripción “Independencia Mexicana, Año de
1810”. Se encontró en un sello que
perteneció al conde de Casa Flores y que
utilizaron los insurgentes, al principio de
la lucha por su libertad.
Ente otros escudos que son de la época de la
Independencia encontramos el Águila de la
Suprema Junta Nacional Americana (1811 –
1813) en dos versiones. Al triunfo de la
Independencia, al subir Iturbide como
emperador, se encuentra el escudo del Primer
Imperio (1821). Se trata de un águila de
alas abiertas y bajas con la vista hacia la
izquierda. Se encuentra coronada y su pata
izquierda se apoya en el nopal que esta
sobre una roca que emerge de las aguas. Se
utilizó en la correspondencia oficial de la
Junta Provisional Gubernativa que formaban
el propio Iturbide, Juan O’Donojú, Manuel de
la Bárcena, Isidro Yánez y Manuel Velásquez.
En 1823, al establecerse el tipo de gobierno
de República en México, debido al triunfo de
Antonio López de Santa Anna y el Acta de
Casa Mata (1º de febrero), el Congreso
Constituyente decretó que le Escudo de Armas
de la Republica Mexicana fuera: “Que el
escudo sea el águila mexicana parada en el
pie izquierdo, sobre un nopal que nazca de
una peña entre las aguas de la laguna, y
agarrando con el derecho una culebra en
actitud de despedazarla con el pico; y que
orlen este blasón (sic) dos ramas, la una de
laurel y la otra de encina conforme al
diseño que usó el primer Gobierno de los
defensores de la Independencia”. “Que en
cuanto al pabellón nacional, se esté
adoptando hasta aquí, con la única
diferencia de colocar el águila sin corona
lo mismo que deberá hacerse con el escudo
(14 de abril de 1823)
En las monedas de ese mismo año ya aparece
el águila de perfil diestra con el cuello
extendido, las alas extendidas y levantadas
y con la cola baja y junta. Apareció por
primera vez en el llamado “Peso de
victoria”, emitido en los años 1823 y 1824 y
que fuera grabada por José María Guerrero.
Se utilizó en el papel sellado en el oficial
y en láminas y publicaciones.
Así se inició una serie de variantes de
escudo nacional a través de los años, que
podemos encontrar en muchos edificios de la
capital, como por ejemplo en el Recinto de
Homenaje a don Benito Juárez (Palacio
Nacional); en el antiguo edificio de la
Secretaría de Relaciones Exteriores; en una
de las portadas del Colegio de las
Vizcaínas; una de las cuatro águilas de
Bronce que adornan la tumba del general
Ignacio Zaragoza, en el cementerio de San
Fernando; en el edificio de la Academia de
San carlos, el águila que remata la portada
del inmueble.
El escudo está posicionado en el centro de
la franja blanca y está inspirado en la
leyenda Azteca sobre la Fundación de México-Tenochtitlan.
La leyenda narra que los Aztecas vivían
tranquilos en Aztlán, cuando su Dios
principal llamado "Huitzilopochtli" habló
con los sacerdotes y les dijo que tenían que
abandonar Aztlán para buscar una tierra
nueva donde tendrían riquezas, poder y donde
nacería un nuevo pueblo; y que cuando
encontraran un águila posando en un nopal
devorando una serpiente habían llegado a la
tierra prometida; después de aproximadamente
302 años encontraron la señal y ahí fundaron
Tenochtitlan y así, este acontecimiento es
considerado como la fundación de México, y
por su importancia se adoptó como símbolo
del Escudo Nacional. El actual diseño del
escudo fue creado por Francisco Eppens
Helguera y aprobado por el Presidente
Gustavo Díaz Ordaz. |
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Variantes
Sobre todo,
las variantes fueron utilizadas en papel oficial, en
timbres tanto de correo como fiscales, en las monedas y
billetes, en banderas y escudos. Ejemplo de esto último
las banderas del 14º Batallón de Infantería; el Guión de
la Primera Brigada de Artillería Montada; la del Segundo
Batallón Guardia Nacional de Oaxaca, y la del Batallón
Activo de San Blas, entre muchas otras.
Durante la intervención y el imperio de Maximiliano, se
volvió a usar el águila coronada (1862 – 1867).
En la época porfiriana, se trató de poner orden en
cuanto a la cantidad de escudos que se utilizaban, por
lo que el Presidente Porfirio Díaz decretó el uso del
escudo nacional en 1823; en su decreto se leía; “... no
hay uniformidad alguna en el escudo de las armas
nacionales contenido en los sellos que en ellas se usan
(oficinas gubernamentales); pues mientras que en unos
está debidamente dibujado, en otros se ha añadido
montañas, trofeos militares, soles, etc., según la
fantasía del artista que las ha gravado.
El nuevo escudo de la época fue grabado por Tomás de la
Peña, y se utilizó en papel oficial, en láminas y
publicaciones, en timbres fiscales, en el gran sello, en
banderas y escudos y en la arquitectura, también en las
monedas y billetes. Esto duró hasta el año 1916, en que
existieron nuevas representaciones del escudo nacional.
De 1916 a 1934 se utilizaron varias variantes del escudo
nacional trayendo el águila de perfil, vuelta a la
derecha con las alas extendidas y levantadas y la cola
baja y extendida parada con la pata izquierda sobre un
nopal que nace de una peña, emergiendo de las aguas; en
la pata derecha una serpiente de cascabel, a la cual
trata de despedazar con el pico, rodeada en la parte de
abajo por ramas de encina y laurel entrelazas por una
cinta.
En el año 1934, para unificar la representación del
escudo nacional, el presidente provisional de la
Republica general de división Abelardo L. Rodríguez, por
decreto del 5 de febrero de ese año, ordenó se usara
como único por las autoridades civiles y militares,
representantes y cónsules en el extranjero, y en monedas
y medallas, el escudo de acuerdo con el modelo del
artista tapatío Jorge Enciso.
Pasaron 32 años y en 1966, el 30 de septiembre, previa
una adición al artículo 73 constitucional, el Congreso
quedó facultado para legislar sobre las características
y uso del Escudo, Banderas e Himno Nacionales. El 23 de
diciembre de ese año se expidió la ley correspondiente,
que fue promulgada por el entonces presidente Gustavo
Díaz Ordaz, el 12 de marzo de 1968. Conforme a esta
disposición, “el escudo nacional está constituido por un
águila mexicana, con el perfil izquierdo expuesto, la
parte superior de las alas a nivel más alto que el
penacho y ligeramente desplegadas en actitud de combate,
con el plumaje de sustentación hacia abajo tocando la
cola y las plumas de ésta en abanico natural; posada en
su garra izquierda en un nopal florecido que nace en una
peña que emerge de un lago, sujeta con la derecha y con
el pico en actitud de devorar, una serpiente curvada de
modo que armonice con el conjunto. Dos ramas, una de
encina al frente del águila y otra de laurel al lado
opuesto, forman entre ambas un semicírculo inferior y se
unen por medio de un listón dividido en tres franjas
que, cuando se representa el Escudo Nacional en colores
naturales, corresponden a los de la Bandera Nacional”.
El modelo de este escudo fue dibujado por el artista
Francisco Epens Helguera y ratificado con su firma con
los tres poderes de la Unión, quedando depositado en el
Archivo General de la Nación, en el Museo Nacional de
Historia y la Casa de Moneda.
El 30 de diciembre de 1983 el presidente de la
Republica, licenciado Miguel de la Madrid Hurtado,
decretó la Ley para uso del Escudo, Bandera e Himnos
Nacionales, en dicha Ley aparece la descripción
mencionada anteriormente, del escudo nacional mexicano.
Una revisión exhaustiva de los códices, pinturas y
códices poscortesianos, muestra que no había una
serpiente en la leyenda original. En algunas
ilustraciones aztecas, como el Códice Mendoza sólo se
muestra un águila, mientras que en el Códice Ramírez,
Huitzilopochtli ordenó a los aztecas encontrar un ave
preciosa parada sobre un nopal. En el texto Chimalpahin
cuauhtehuanitzin, el águila está devorando algo, pero no
se menciona qué es. Aun otras versiones muestran al
águila agarrando el símbolo azteca de la guerra, el
glifo "atl-tlachinolli", "agua que arde".
Pero el significado original de los símbolos era
distinto en numerosos aspectos. El águila era una
representación del dios sol, Huitzilopochtli, que era
muy importante, pues los aztecas se llamaban a sí mismos
"el pueblo del Sol". El nopal, con sus frutos, llamado "tenochtli"
en náhuatl, representa la isla sobre la que la ciudad de
Tenochtitlan fue fundada. Para el pueblo azteca, la
serpiente representaba sabiduría y tenía connotaciones
relacionadas con el dios Quetzalcóatl. Entre los
aztecas, esta escena con el águila devorando a la
serpiente, sería considerada como impropia.
La historia de la serpiente se derivó de una traducción
incorrecta de la crónica Mexicayotl de Hernando de
Alvarado Tezozómoc. Se tradujo la frase náhuatl ihuan
cohuatl izomocayan, "la serpiente silba", como "la
serpiente es destruida". Basado en esto, el padre Diego
Durán reinterpretó la leyenda, de manera que el águila
representara el Bien, mientras que la serpiente
representa el Mal y el pecado.
A pesar de su imprecisión, este significado fue adoptado
puesto que correspondía con la tradición heráldica
europea. Por ello, aunque esta visión no corresponde con
las tradiciones precolombinas, fue utilizada los
misioneros para la catequesis y la conversión de los
pueblos indígenas al cristianismo. El padre Durán
utilizaría esta versión de la historia por primera vez
en 1582 para ilustrar su "Atlas de la historia de los
indios de la Nueva España e islas de Tierra Firme", y
pronto fue adoptada por otros. No sería hasta la guerra
de Independencia que se usaría como escudo de armas.
Elementos
El ave en
el escudo de armas mexicano es un águila real. Sin
embargo, en un estudio de 1960, el ornitólogo mexicano
Martín del Campo identificó el ave en el códice como el
caracara o "quebrantahuesos", una especie común en
México (aunque el nombre "águila" es incorrecto, puesto
que el caracara es un tipo de halcón). De cualquier
manera, el águila real se considera como el águila
mexicana para fines oficiales, y por la misma razón se
considera el ave oficial de México. Cuando el padre
Durán introdujo la serpiente, originalmente se trataba
de una serpiente acuática. Pero en 1917, la serpiente
fue representada como una serpiente de cascabel porque
era más común que las variedades acuáticas en las
ilustraciones prehispánicas. Independientemente de esto,
el diseño y coloración de la serpiente en el escudo
moderno no corresponde con los de ninguna especie de
serpiente, y fueron inspirados por una representación de
Quetzalcóatl, una serpiente de cascabel con plumas de
quetzal.
Un águila real en actitud de combate.
Una serpiente de cascabel, que está sujetada por las
fauces y una de las patas del águila.
Un nopal con cinco pencas sobre el que se posa el águila
y que, además, muestra algunas inflorescencias.
Un islote, sobre el que se sitúa el nopal, que es el
glifo de Copil hijo la Coyolxaulqui, primer sacrificado
a Huitzilopochtli, según la leyenda azteca, inmerso en
lago, el de Texcoco.
Dos ramas en la parte inferior en forma de semicírculo,
una de laurel y otra de encina, enlazadas con un listón
tricolor, verde, blanco y rojo.
Interpretación de los símbolos aztecas
El escudo
tiene al menos dos niveles de abstracción. Una es la
representación pictórica del nombre de la capital
azteca. En otro nivel, representa una de las creencias
cosmológicas importantes de su cultura. El águila real
devorando a la serpiente representa el triunfo del Sol
sobre la tierra. En términos llanos, representa el
renacimiento diario del sol en el amanecer, en el ciclo
diario del día y la noche. Con el elemento del agua,
también representativo de la Luna, evoca el mito del
nacimiento de Huitzilopochtli, quien nació armado del
vientre de su madre, y mata a su hermana Coyolxauhqui
(diosa de la Luna) y a sus cuatrocientos hermanos.
El águila está sustentada en el nopal. La tuna, fruto
del nopal, representa el corazón humano, y por lo tanto
es una representación de la creencia azteca del
sacrificio humano y ofrenda del corazón para garantizar
el don de un nuevo día.
El islote tiene un listón con franjas de colores: el
verde representa la esperanza y la victoria, el blanco
simboliza la pureza de nuestros ideales y el rojo es por
la sangre que derramaron nuestros héroes patrios. Sobre
el islote hay un nopal que tiene tunas rojas, las cuales
para los aztecas simbolizaban el corazón de los hombres.
En la parte inferior. Hay una guirnalda (la guirnalda es
una corona abierta de ramas o de flores), del lado
izquierdo está el encino que simboliza la fuerza y del
lado derecho está el laurel que significa la victoria.
Los símbolos patrios son tan importantes para todos los
mexicanos, que debemos emplearlos con gran respeto, para
este fin, existe una Ley sobre las características y el
uso del escudo, la bandera y el himno nacional. Enrique
Florescano agrega que el enfrentamiento entre el águila
y la serpiente es una metáfora de la invasión de los
pueblos seminómadas del norte (el águila) sobre los
pueblos agrícolas de Mesoamérica (la serpiente). Con
este símbolo los aztecas mostraban su imposición dentro
de Mesoamérica al someter el fiero Huitzilopochtli (el
águila) al sabio Quetzalcóatl (la serpiente)
Interpretaciones contemporáneas
A lo largo
de la historia del escudo nacional se le han atribuido
una variedad de significados a sus elementos, aunque las
interpretaciones más comunes son:
El águila representa al pueblo mexicano, y su pose
combativa significa que el pueblo está listo para
enfrentar los retos que la vida y el mundo les
presenten.
Que la serpiente representa a los enemigos de México,
que aunque no se identifican, podría significar
cualquier interés extraño que intente dañar al pueblo
Mexicano. El que la serpiente esté siendo devorada por
el águila, significa que el pueblo mexicano prevalecerá
sobre sus enemigos.
Que el nopal, con sus espinas; representa los retos y
problemas de México. El águila, desafiantemente parada
sobre el nopal significa que el pueblo mexicano
sobrellevará estos retos.
Que los símbolos aztecas del islote y el agua,
representan los orígenes indígenas de México, unidos en
la Colonia por el mestizaje entre europeos e indígenas.
Que las ramas de laurel y encino que rodean al escudo,
representan la Victoria y Martirio de quienes han dado
su vida por la patria mexicana. Representación
metafórica de la unión de la Raza Mexicana, dando como
producto Quetzalcoatl "serpiente emplumada", surrealismo
cósmico-terrenal entre águila y serpiente.
Cronología
Los
aztecas, quienes probablemente adoptaron costumbres
guerreras antiguas (ver Toltecas) no son conocidos por
sus batallas y el uso de banderas en el campo de
batalla. Las banderas o pantli estaban hechas de plumas
de distintos colores y mostraban el escudo de armas
particular del oficial que lo portaba. Bernal Díaz del
Castillo menciona que Hernán Cortés venció a los aztecas
en Otumba al derribar al general que portaba la bandera.
Los aztecas supusieron que el general había sido hecho
prisionero y por ello abandonaron el campo de batalla.
Otros reinos indígenas, que no habían sido subyugados
por los Aztecas, tenían sus propios escudos de armas.
Notablemente los reinos de Tlaxcala y Michoacán.
Por algunos meses, después de la dimisión del Tlatoani
(ver Moctezuma II y Cuauhtémoc) Cortés gobernó México
como soberano virtual. Luego, se podría decir que su
escudo de armas era el escudo oficial en México. Su
insignia personal portaba la imagen de la Virgen María.
Se sabe que llevaba consigo su insignia durante la
conquista de México.
De 1521 a 1821, el Escudo de Armas de la Nueva
España era la Cruz de San Andrés. Siempre se mostraba
junto con el escudo de armas de España.
En 1810, Miguel Hidalgo, líder de la primera
etapa de la guerra de Independencia, usó un estandarte
de la Virgen de Guadalupe, tomado de la parroquia de
Atotonilco, como su bandera. Esta bandera se exhibe en
el Museo Nacional de Historia junto y en el mismo rango
que banderas mexicanas más recientes.
En 1812, durante la segunda etapa de la guerra de
independencia, José María Morelos y Pavón usó un águila
parada sobre tres arcos y un cactus. En letras pequeñas
dentro de los arcos estaba el acrónimo "VVM" que
significa "Viva la Virgen María". En letras grandes y
rodeando el águila aparecía en letras doradas la leyenda
"OCVLIS ET VNGVIBVS AEQVE VICTRIX", "Por sus ojos y
manos igualmente victoriosos".
En 1821, Agustín de Iturbide, primer Emperador de
México, añadiría una corona real al águila como el
símbolo de su imperio. Los elementos se dibujarían al
estilo europeo, con el águila de frente.
En 1823, con un diseño por José Mariano
Torreblanca, la corona se omitiría y se añadirían nuevos
elementos de la tradición europea para celebrar la
victoria de la República. El escudo de armas devino
oficial y empezó a ser usado en monedas, estampas,
sellos y papeles oficiales. Pero no fue hasta 1917 que
esto sería definido por ley, por lo que se pueden
encontrar muchas variantes.
En 1863, Maximiliano de Hasburgo, segundo
Emperador de México, volvería a añadir la corona real, y
el escudo de armas estaría envuelto en el manto imperial
con el lema Religión, Independencia
En 1865, en una segunda versión, desaparecía la
corona real, y se añaden dos grifos, con el lema Equidad
en la justicia
En 1867, después de la caída del Segundo Imperio,
la República restauró muchos de los elementos de la
versión de 1823.
En 1887, el presidente Porfirio Díaz haría
cambios al águila, para que su apariencia general
reflejara el estilo francés de la época.
En 1916, el presidente Venustiano Carranza
revirtió los cambios hechos por Diaz, y restauró algunos
de los símbolos aztecas originales. La serpiente
acuática fue reemplazada por la serpiente de cascabel, y
el águila ahora se mostraba de lado, en lugar de
mostrarse de frente. Este diseño fue creado por los
artistas Antonio Gómez y Jorge Enciso. De cualquier
manera, debido a los problemas políticos de la época, el
escudo no se hizo oficial hasta 1932, bajo el
mandato del presidente Abelardo L. Rodríguez.
En 1968, el presidente Gustavo Díaz Ordaz ordenó
un pequeño cambio, de modo que el águila se mostrara más
agresiva. Este diseño del pintor Francisco Eppens
Helguera y del arquitecto Pedro Moctezuma[1] se usa
hasta la actualidad. Además, se promulgó una ley para
definir y controlar el uso de los símbolos nacionales.
En 1984, el presidente Miguel de la Madrid
Hurtado promulga la ley actual que gobierna el diseño y
uso de los símbolos nacionales, entre ellos, el escudo
nacional.

Sello del
Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos.
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