"La
estatua no lo es de Coatlicue... Nada hay pues, en la
mal llamada Coatlicue, que pueda considerarse horrible o
monstruoso o macabro.. En ella se condensa y se
concreta, más que en ninguna otra, el significado de la
visión de aquella unión de las serpientes divinas con el
hombre serpentino... Podría afirmarse que la más
perfecta imagen de Tlóloc, y por ende, de Tlaltecuhtli,
es esta que, a partir de Chavero, se ha venido diciendo
de Coatlicue... Se trata de la expresión plástica en que
se acumula el poder creador del universo..." (Citas de
"Imagen de Tláloc", Bonifaz Nuño, UNAM, 1996, pp. 123,
146-147 y 150).
* Heriberto Yépez, autor de
varios libros, entre ellos, la novela "Al Otro Lado"
(Planeta, 2008)
La
representación más conocida de Coatlicue en el Museo de
Antropología e Historia de la Ciudad de México y en la
gráfica de la derecha, se muestra con la característica
falda de serpientes, sin embargo se pueden ver
serpientes por todo el monumento y sustituyendo partes
de la anatomía. La cabeza es sustituida por dos
serpientes que se encuentran, símbolo de la dualidad que
al crearse dio inicio a todo el universo, otra
referencia serían las coyunturas enmascaradas (con
rostros).
En la base,
fuera de la vista del visitante está Tlaloc, sosteniendo
dos cráneos en las plantas de los talones de la diosa.
En el
museo de Antropología se celebró un año más a nuestra
venerable madrecita Tonanzin Tlalli Coatlicue...nuestra
madrecita la Tierra. Y cada año se hace una caminata -
ofrenda, partiendo desde el Museo de Antropología e
Historia hasta la Plaza de la Fundación de México en el
zócalo corazón de la Ciudad de Tenochtitlan. El evento
fue el domingo 20 de Abril del 2008 en la sala Mexica
interior del Museo.
Por la conservación de nuestra cultura y por la
dignificación de la raza Humana!!!!! Practica y conoce
tus raíces.
Reseña histórica: a la Coatlicue se le ofrendaban los
primeros frutos de la tierra durante veinte días, en el
tercer mes llamado Tozoztontli (ayuno corto)
Coatlicue es una divinidad azteca, madre de
Huitzilopochtli. Su nombre significa en náhuatl 'La
falda de la serpiente' (coatl) serpiente, (i-) posesivo
tercera persona y (cueitl) falda. Diosa terrestre de la
vida y la muerte. También recibía los nombres de
Tonantzin 'nuestra (to-) venerada (-tzin) madre (nan-)'
y Teteoinan 'madre (nan-) de los dioses (teteo-)'.
Era representada como una mujer usando una falda de
serpientes y un collar de corazones que fueron
arrancados de las víctimas de los sacrificios. Tenía
garras afiladas en las manos y los pies. Coatlicue era
una diosa madre para los aztecas. Su esposo era Mixcóatl,
la serpiente de las nubes y dios de la persecución. Como
virgen, alumbró a Quetzalcóatl y Xólotl.
Es la parte femenina de la dualidad universal:
Quetzalcoatl/Cihuacoatl, o mujer serpiente.
Diosa de la tierra y la fertilidad, también muestra un
lado más sombrío, en diversas representaciones la mitad
de su rostro es de mujer y la otra mitad muestra un
cráneo descarnado, pensando en la descomposición y
degradación que hace de la tierra fértil en primer
lugar. Coatlicue, diosa madre, es un claro ejemplo de la
dualidad en la cual la cosmología precolombina parece
basarse, la intrínseca relación vida y muerte, dos caras
del mismo concepto.
Coatlicue era la madre del dios Huitzilopochtli. Ella
dio a luz a Huitzilopochtli luego de que una pluma se le
metiera en el vientre mientras estaba barriendo. Ese
embarazo misterioso ofendió a sus otros cuatrocientos
hijos (los Centzon Huitznahua) que, instigados por
Coyolxauhqui, decidieron matar a su deshonrada madre.
Así lo hicieron, pero Huitzilopochtli salió de la matriz
(o el estómago) de su madre armado completamente y acabó
con sus hermanos y hermanas estrellas. Huitzilopochtli
cortó la cabeza de su hermana Coyolxauhqui y la arrojó
al cielo donde se convirtió en la Luna.
Otras leyendas dicen que Mixcóatl fue el padre de
Huitzilopochtli.
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Coatlicue"
No
cabe duda que su forma se parece a la de un cuerpo
humano. El tronco se divide en cuatro zonas,
prácticamente del mismo tamaño: las piernas, la falda de
serpientes, el tórax y la masa superior a manera de
cabeza.
Si se observa de frente tiene la forma de una gran cruz
y si se observa por cualquiera de los costados, se
descubre un cambio radical en la estructura que ahora es
piramidal o de triángulo. Es una maravilla que una sola
pieza tenga dos estructuras diferentes y debemos
recordar que tanto la cruz como la pirámide fueron
formas muy importantes para su cultura.
Esta escultura es una representación de la Diosa Madre
en su forma de Coatlicue que quiere decir "la de la
falda de serpientes". La Diosa Madre aparece aquí
representando en sí misma al universo de las realidades
divinas y humanas.
Alfonso Caso, uno de los arqueólogos mexicanos más
destacados de la época escribió sobre Coatlicue con
detalle.
Coatlicue es considerada como deidad serpiente de la
tierra y de quien, según la mitología azteca, se cuenta
que quedó embarazada al caer sobre ella una bola de
plumas. Producto de ese embarazo mágico, nació
Huitzilopochtli, dios de la guerra y del Sol.
Enfurecidos por un embarazo tan extraño, sus
cuatrocientos hijos e hijas quisieron matarla, pero el
propio Huitzilopochtli los contuvo, pues salió armado
del vientre de su madre. Coatlicue representa tanto el
nacimiento como la muerte y, al igual que otros dioses
principales sintetiza, en su calidad de madre de los
dioses, varios atributos divinos en una sola concepción.
Hay varias características que comparte la Coatlicue con
la mayoría de las esculturas mexicas. La Coatlicue es
una pieza formada por enormes volúmenes tallados de
forma muy cerrada, es decir, es un bloque sólido donde
todos los elementos están juntos sin espacios vacíos en
el interior. Ésto hace que la pieza transmita mucha
energía y esta energía la encontramos en la mayoría de
las esculturas mexicas.
También está llena de ritmos, si te fijas en la falda,
verás que está compuesta de serpientes que juntas van en
una dirección y luego en otra. Esto hace que tu mirada
recorra el camino de las serpientes consiguiendo una
sensación de movimiento. El movimiento en la escultura
mexica está casi siempre presente.
Aún cuando son piezas en las que sus elementos suelen
ser trabajados de manera muy realista, si ponemos
atención podemos darnos cuenta que los escultores
modificaron las proporciones de algunos elementos para
lograr la composición y expresión deseadas. Por ejemplo
en la cabeza formada por dos serpientes la lengua es más
larga de lo normal que en serpientes con ese tamaño de
cabeza, los ojos y los colmillos son también demasiado
grandes. Al hacer más grandes algunas figuras
conseguimos que el espectador ponga más atención en
ellas o logramos cambiar la expresión de lo que
representamos.
Bibliografía:
José Alcina Franch, Miguel León-Portilla y Eduardo Matos
Moctezuma, Azteca mexica: Las culturas del México
antiguo, Madrid, Sociedad Estatal Quinto Centenario,
Lunwerg Editores, 1992.
Rubén Bonifaz Nuño, Escultura Azteca en el Museo
Nacional de Antropología, México, UNAM, 1989.
Justino Fernández, Estética del arte mexicano: Coatlicue,
el retablo de los reyes, el hombre, México, UNAM, 1972.
Alfonso Caso, El pueblo del sol, México, FCE, 1971.