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La pirámide de Kukulcán,
llamada localmente "El Castillo" Foto Moisés J.
Rodríguez Yarza
Mapa de
Chichén Itzá
Coordenadas 20°40'53.7?N 88°34'0.6?O? / ?20.681583,
-88.566833

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Chichén
Itzá es uno de los principales sitios arqueológicos de
Yucatán, México, vestigio excepcional de una de las
civilizaciones prehispánicas más importantes: la maya.
Aunque al pertenecer las edificaciones principales que
ahí perduran a la época de la declinación de la propia
cultura maya, no se puede considerar al sitio como uno
de los máximos exponentes de tal cultura y prueba de
ello es que no se han encontrado glifos mayas en el
lugar.
En efecto, la arquitectura masiva que ha llegado hasta
nuestros días y que hoy es emblemática del yacimiento,
tiene una clara influencia tolteca. El dios mismo que
preside el sitio, Kukulcán, es una reencarnación (por
así decirlo) de Quetzalcóatl dios que partió del panteón
tolteca. Dicho esto, hay que considerar que Chichén Itzá
fue una ciudad o un centro ceremonial, que pasó por
diversas épocas constructivas e influencias de los
distintos pueblos que la ocuparon y que la impulsaron
desde su fundación.
La zona arqueológica de Chichén Itzá fue inscrita en la
lista del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en
1988. El 7 de julio de 2007, fue reconocida como una de
las "Nuevas Maravillas del Mundo", por una iniciativa
privada sin el apoyo de la Unesco, pero con el
reconocimiento de millones de votantes alrededor del
mundo.
Toponimia
Su nombre deriva de las palabras mayas: "Chi" (Boca), "Chen"
(Pozo), "Itz" (Mago, Brujo) y "a" (agua), al unir las
palabras se obtiene la boca del pozo de los magos del
agua. "En la orilla del Pozo de los brujos de agua" o
bien Chichén Itzá Huasteco Ch'iich'en (en
estado/apariencia de pájaro), Huasteco Itzam'
(Serpiente) Serpiente Emplumada. Tal es el nombre del
que fue uno de los principales asentamientos de los
mayas durante el período posclásico en la península de
Yucatán, que se localiza 110 Km. al este de Mérida,
capital del estado mexicano de Yucatán.
Historia
Chichén
Itzá fue fundada hacia el año 525 DC, durante "la
primera bajada o bajada pequeña del oriente que refieren
las crónicas", por los chanes de Bacalar (que después se
llamaron itzáes) y más tarde aún cocomes.
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Otra vista de la
Pirámide de Kukulcán Foto Moisés J. Rodríguez Yarza
Se ha
discutido esta noción de la fundación de Chichén-Itzá
por los chanes, ya que hay autores que en un pasado se
la atribuyeron a los xiues. Sin embargo, prevaleció la
corriente que considera a estos últimos como extranjeros
en Yucatán, es decir invasores, los que llegaron del
poniente —a diferencia de los chanes que habían llegado
de oriente—, de donde se explica su condición de tenaces
adversarios de los itzáes descendientes de los chanes, y
tiempo después, de los cocomes.

El Caracol.
Habiendo
establecido los chanes la capital de su gobierno en
Chichén Itzá en la época señalada, provenientes de
Bacalar, continuaron su trayecto de oriente a poniente
en la península de Yucatán, al cabo del cual fundarían
también otras ciudades importantes como Ek Balam, Izamal,
Motul, y T-hó, la actual Mérida de Yucatán y Champotón (Chan
Petén: La tierra de los chanes), según el historiador
Juan Francisco Molina Solís.
Ya hacia el final del período clásico tardío (600-900
DC) en el siglo IX) , Chichén se convirtió en uno de los
más importantes centros políticos de las tierras bajas
del Mayab. Para el principio del posclásico (desde el
año 900 hasta el 1500), la ciudad se había consolidado
como principal centro de poder en la península yucateca.
Arquitectura

Templo de los
guerreros y de las 1000 columnas.
Las
edificaciones de Chichén Itzá muestran un gran número de
elementos arquitectónicos e iconográficos que algunos
historiadores han querido llamar mexicanizados.[6] Lo
cierto es que es visible la influencia de las culturas
provenientes del altiplano mexicano, y la mezcla con el
estilo Puuc, proveniente de la zona alta de la
península, de la arquitectura clásica maya. La presencia
de estos elementos procedentes de las culturas del
altiplano fueron concebidas hasta hace algunos años como
producto de una migración masiva o conquista de la
ciudad maya por parte de grupos toltecas. Sin embargo,
estudios más recientes[7] sugieren que pudieron haber
sido la expresión cultural de un sistema político muy
extendido y prestigioso durante el posclásico temprano
en toda mesoamérica.
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Foto Moisés J.
Rodríguez Yarza
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Foto Moisés J. Rodríguez Yarza
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Foto Moisés J. Rodríguez Yarza
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Foto Moisés J. Rodríguez Yarza
Evolución del sitio

Vista
panorámica del denominado "Castillo", con el Templo de
las mil columnas en primer plano.
Complejo
correspondiente al "Juego de Pelota".De acuerdo con la
evidencia disponible, es posible que muchas de las
construcciones principales de la ciudad hayan sido
destruidas hacia el final del siglo XI y reconstruidas
más tarde. Se puede decir que el declive de Chichén Itzá
se dio en un contexto de violencia, que condujo a la
pérdida de la hegemoonía Chichén Itzá en el Mayab.
En el año 987 DC se formó la Liga de Mayapán, que fue
una unión de casas sacerdotales de la península, entre
las que las más importantes eran Uxmal, Mayapán y
Chichén Itzá. Sin embargo esta liga fue destruida por un
desacuerdo entre los caciques (Halach Uiniks) de los
participantes que llevó a una declaración de guerra de
uno de ellos, Hunac Ceel, quién se proclamó Halach Uinik
de Mayapán. Esto originó la ruptura con los itzáes
quienes perdieron el conflicto y debieron eventualmente
huir en el año 1194 DC y refugiarse en el Petén, de
donde habían venido originalmente hacia casi diez
siglos.
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Foto Moisés J.
Rodríguez Yarza

Juego de
Pelota.
A
diferencia del inicio, cuando Chichén fue fundada, en
que los mayas venidos de oriente buscaban la paz y el
desarrollo de su pueblo estableciéndose en el Mayab (en
lengua maya: Má= no Yab= mucho, muchos) "el lugar para
unos cuantos", "para no muchos" —nombre que tenía la
región toda, antes de la llegada de los españoles—, al
final, 1000 años después, la propia región se había
convertido en lugar de pugnas y de luchas. En la caída,
la élite estaba formada por guerreros, sacerdotes y
comerciantes que gobernaban Chichén Itzá. Ellos habían
introducido el culto al dios Kukulcán. Ellos habían
levantado impresionantes construcciones con taludes y
muros verticales y representaciones del dios
pájaro-serpiente que vino de afuera. En el proceso de
declinación el militarismo fue el fundamento indudable
de esta cultura. Esto se hace evidente en el monumento
llamado Plataforma de las Calaveras donde exhibían,
clavados en estacas, los cráneos de cientos de enemigos.
Pirámide de Kukulcán

Formación
de siete triángulos isósceles de luz en la escalera NNE
simulando el cuerpo de una serpiente durante los
atardeceres equinocciales, los rayos de luz penetran por
la esquina nor-poniente de los basamentos de la fachada
ONO.Los múltiples y monumentales edificios de la gran
explanada de Chichén Itzá están presididos por la
Pirámide de Kukulcán, llamado por muchos "el Castillo",
uno de los edificios más notables de la arquitectura
maya. Es una pirámide de cuatro lados que culmina en un
templo rectangular. Se asienta sobre una plataforma
rectangular de 55,5 metros de ancho y tiene una altura
de 24 metros. Cada lado de la pirámide tiene una gran
escalinata que conduce al templo superior. Balaustradas
de piedra flanquean cada escalera, y en la base de la
escalinata norte se asientan dos colosales cabezas de
serpientes emplumadas, efigies del dios Kukulcán. Es en
estas escalinatas y muy particularmente en sus pretiles
o balaustradas, donde se proyectan durante el transcurso
del día equinoccial, las sombras de las aristas de las
plataformas o basamentos superpuestos, que integran el
gran edificio, configurándose así la imagen del cuerpo
de la serpiente-dios, que al paso de las horas parece
moverse descendiendo y rematando en la mencionada cabeza
pétrea situada en la base inferior de la escalinata.
Es en este juego admirable de luz y sombra, que
representa la "bajada" de Kukulcán a la tierra, como
quisieron los mayas simbolizar el mandato superior de
acudir a la labor agrícola, ante la inminencia de la
llegada de las lluvias, al concluir el mes de marzo en
que se inicia la temporada de siembra de la milpa en la
región.
Queda evidente la íntima relación que hicieron, los
inventores de semejante montaje, de su conocimiento
astronómico, aplicado a la arquitectura, en un entorno
religioso y para un fin estrictamente político de
liderazgo de masas, que debían concurrir puntualmente a
la cita de una ardua tarea de supervivencia: la del
pesado trabajo agrícola de su cultivo esencial, el maíz,
base de su alimentación. Se infiere, por ende, que ese
espectáculo que hoy vemos como mágico, tenía que ver con
la estabilidad social de los mayas.
La llegada de los europeos
En el siglo XVI el conquistador español Francisco de
Montejo y el franciscano Diego de Landa, realizaron las
primeras visitas de los europeos a la zona y dieron
cuenta detallada de la existencia de la ciudad.
En 1840 John Lloyd Stephens y Frederick Catherwood
visitaron la zona arqueológica de Chichén Itzá, en ese
tiempo el área se encontraba dentro de la hacienda del
mismo nombre que pertenecía a Juan Sosa.[14] En 1894, el
mayista Edward Herbert Thompson adquirió la Hacienda de
Chichén-Itzá, realizó estudios y exploraciones en la
zona, en especial dentro del cenote sagrado. Durante
esos trabajos muchos objetos encontrados fueron enviados
indebidamente al Museo de Arqueología y Etnología
afiliado a la Universidad de Harvard (Peabody Museum of
Archaeology and Ethnology) aunque, posteriormente, y
debido a la intervención del gobierno mexicano, los
objetos fueron devueltos. Al morir Thompson en 1935 la
propiedad pasó a sus herederos aunque el control y la
jurisdicción, así como la exploración sistematizada y el
mantenimiento del extenso sitio arqueológico está a
cargo, por disposición de ley, del Instituto Nacional de
Antropología e Historia, organismo descentralizado del
gobierno federal mexicano.
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Es
un cenote a cielo abierto de 60 m de diámetro,
con paredes verticales de aproximadamente 15 m
del nivel del acceso a la superficie del agua y
de 13 m de profundidad, que es aproximadamente
el primer piso freático en esa zona de la
península de Yucatán.
En este cenote llamado sagrado, se realizaban
ofrendas al dios Chaac, señor de las lluvias,
que consistían en objetos valiosos y la
tradición dice que también sacrificios humanos,
generalmente de doncellas nobles, ataviadas con
ropas ceremoniales y enjoyadas. En el cenote
también se sacrificaban prisioneros de alto
rango, también como ofrenda religiosa. |
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A
principios del siglo XX un consul
estadounidense, Edward Herbert Thompson
(1857-1935]], cuya codicia fue despertada por
estas referencias tradicionales, dragó el cenote
y extrajo numerosos objetos que envió a su país
vendiéndolos, principalmente al Museo Peabody de
Massachusets, que en 1970 primero, y en el 2008,
depués, retornó a México una buena cantidad de
las invaluables piezas arqueoógicas. Más
recientemente arqueólogos mexicanos han
encontrado también piezas de jade, cuchillos de
obsidiana, gemas, piedras preciosas, tesoros y
esqueletos; sin embargo, se estima que el cenote
no ha sido explorado exhaustivamente. |
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Efecto acústico de la pirámide
El efecto acústico
denominado “la cola del Quetzal” se produce al emitir un
sonido impulsivo -sonido de corta duración pero de
fuerte volumen, una explosión, un aplauso o tocar un
instrumento de percusión- delante de la escalinata de la
pirámide. Si realizamos una palmada a unos 40 metros en
la perpendicular de la escalinata escuchamos un sonido
agudo, un chirrido extraño, un sonido parecido al canto
del quetzal, el pájaro sagrado de los Mayas.
El efecto de la llamada del pájaro, fue reconocido por
primera vez por el ingeniero en acústica estadounidense,
David Lubman en 1998. ¿Pero sabían los arquitectos de
las pirámides qué es lo que estaban haciendo? Lubman fue
el primero en reivindicar que los constructores de El
Castillo crearon el efecto del gorjeo de manera
intencional.
En 2004, Nico Declercq junto a científicos belgas de la
Universidad de Ghent, consiguieron demostrar como las
ondas de sonido rebotadas alrededor de la escalinata de
la pirámide, creaban sonidos que representan el canto
del Quetzal y el golpeo de las gotas de la lluvia. Sus
cálculos y simulaciones acústicas muestran que, aunque
hay evidencia que la pirámide fue construida para
producir sonidos sorprendentes, probablemente jamás
pudieron predecir con exactitud a qué sonidos iban a
asemejarse.
El secreto del canto de la pirámide está en sus largas,
extrañas, e incómodas escaleras: los escalones son mucho
más altos de lo normal y sus bases son tan estrechas que
el pie de una persona no entra completo. El equipo de
Declercq ha demostrado, mediante simulaciones y ensayos
in situ, que la altura y el espacio entre los escalones
de la pirámide crean un filtro acústico que enfatiza
algunas frecuencias de sonido mientras que suprime
otras. Pero unos cálculos más detallados de la acústica
nos muestran que el eco también se ve influenciado por
otros factores más complejos como puede ser la mezcla de
frecuencias de la fuente del sonido.
Cuando alguien aplaude frente a una de las cuatro
escaleras, el sonido del aplauso no golpea contra una
superficie vertical plana, sino contra muchas pequeñas
superficies verticales, los altos contra escalones, y
cada una alejada por unos centímetros, distancia que es
la angosta base de cada escalón. Así, el eco es
múltiple, y llega cada rebote con un pequeño desfase
respecto al anterior. Primero llegan los ecos de los
escalones más bajos, y luego van llegando de manera
continuada los rebotes sucesivos hasta los más altos,
uno tras otro. La escalinata se convierte en un
difractador de sonido gigante.
El resultado final de todo este juego de geometría
acústica es una sucesión de ecos casi pegados, y de
distintos tonos (tonos más altos, para los escalones de
abajo, y tonos más bajos para los de más arriba). El
oído humano no puede discernir las diferentes ondas
sonoras que llegan en milisegundos y las asimila como un
sonido continuo que va cambiando el tono y produce el
efecto antes escuchado.
Los científicos belgas prepararon un sonido de palmada
con una fuente de sonido puntual, para crear una onda
esférica los más parecida a las reales. Después se
analizó la propagación y la difracción de esta onda al
chocar con la escalera de la pirámide. El modelo tiene
en cuenta las propiedades físicas del aire, el material
de la pirámide y los efectos de reflexión de la
superficie de la escalera de la pirámide.
Los resultados son sorprendentes: las simulaciones por
ordenador del modelo de difracción real producen una
representación del grito del quetzal. Además, la calidad
del eco depende del color del sonido que hace el impacto
con la escalinata; el sonido de los grandes tambores que
los Mayas utilizaban, causa un eco del quetzal más
hermoso que una palmada.
El canto del quetzal, creado por los ecos de la
pirámide, no sería posible si sus escalones fueran más
anchos y no tan altos. Este eco cambiaría y se
asemejaría a un sonido de frecuencia más baja. Aquí
podríamos justificar las incómodas escaleras, que quizás
no estaban pensadas para subir, sino para ser un
resonador. Cabe comentar que el efecto visual de los
equinoccios se podría conseguir igualmente si las
escalinatas no fueran con tanta pendiente, sencillamente
la serpiente bajaría de manera menos inclinada.
Este fenómeno tiene diferentes matices de sonoridad en
función de cómo emitimos el sonido. Una palmada es
diferente al sonido de un tambor o a golpear dos
piedras. Ignoramos si este fenómeno era utilizado en sus
ceremonias, pese a que los guías digan que sí y que era
muy importante.
Declercq no se muestra escéptico con la teoría del
Quetzal, él ha escuchado efectos similares producidos
por escaleras en otros sitios religiosos. En Kataragama
en Sri Lanka, una palmada dada en una escalera que
conduce hacia el río Menik Ganga produce un eco en
respuesta que se asemeja al "cuac" de los patos.
Los mayas ya habían construido anteriormente varios
templos con escaleras al aire libre, la escucha de los
efectos que producen los escalones sobre el rebote de
los sonidos, pudo hacerles pensar que podían construir
una gran pirámide para provocar el efecto sonoro. Pero
no tenemos ninguna evidencia de que fuera proyectado
acústicamente, si la tenemos, en cambio, de que fue
proyectada para que, durante el equinoccio, creara el
efecto lumínico de que aparece una serpiente.
Los científicos no han conseguido presentar una opinión
definitiva acerca de la intencionalidad del efecto. Sin
embargo, es importante hacer notar que el hecho de que
efectos similares aparezcan en otros sitios en
Mesoamérica, en particular en Teotihuacan (Méjico), en
donde el quetzal ocupa un lugar fundamental en la
simbología, da pie a estudiar si existe una relación
explícita entre los edificios en donde efectivamente
aparece este efecto y su función religiosa. Si es
posible entender en detalle los elementos fundamentales
que deben de estar presentes en una construcción para
que se produzca el canto del quetzal y si dichos
elementos se encuentran en diversos edificios de
diferentes sitios, entonces habría un elemento objetivo
mucho más concreto para apoyar o descartar la hipótesis
de que el efecto fue incorporado intencionadamente por
los constructores.
Otro fenómeno que se da en la escalinata es el de
percibir el sonido de las gotas de lluvia por parte de
la gente que se encuentra en la base de la pirámide y
que son provocados por el subir la escalera por parte de
los turistas que suben a la cima de la pirámide. Nico
Declercq se pregunta si fue más bien esto último y no lo
del llamado del quetzal lo que pudo haber sido la
intención del diseño acústico de El Castillo. "Puede que
no sea una coincidencia", dice – el dios de la lluvia
jugaba un papel muy importante en la cultura Maya.
Pero este efecto de momento no se puede experimentar
porque el gobierno mejicano tiene una demanda por la
muerte de tres turistas al subir la escalinata y han
prohibido que nadie suba hasta que la restauración este
hecha.
También cuentan que des de la cumbre no se oye nada de
lo que se dice o ocurre en la base del Castillo. Y en
cambio si una persona de pie desde la plataforma
superior del castillo habla con voz normal es escuchado
por los que están a nivel de la tierra a una gran
distancia. No tenemos ninguna prueba al respecto. Lo
dejamos en cuarentena hasta tener datos fiables.
Según los guías de la zona todo tiene su explicación
para que el sumo sacerdote fuera oído desde los cuatro
lados, y también el sumo sacerdote conocedor de las
posiciones solares, sabía perfectamente cuando se
producía el equinoccio haciéndole ver al pueblo que se
trataba de un signo de los dioses.
También comentan que el efecto era utilizado para
motivar, ya que para construir ciudades de tal magnitud,
se empleaban miles de hombres que necesitaban una
motivación para continuar con su labor y, ¿qué mejor
motivación que la presencia del dios quetzal a través de
una palmada de los grandes señores?
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