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Hipócrates fue un médico de
la Antigua Grecia que ejerció durante el llamado siglo de
Pericles. Es considerado una de las figuras más destacadas
de la historia de la medicina y muchos autores se refieren a
él como el «padre de la medicina» en reconocimiento a sus
importantes y duraderas contribuciones a esta ciencia como
fundador de la escuela que lleva su nombre. Esta escuela
intelectual revolucionó la medicina de la Antigua Grecia,
estableciéndola como una disciplina separada de otros campos
con los cuales se la había asociado tradicionalmente
(notablemente la teúrgia y la filosofía), convirtiendo el
ejercicio de la medicina en una auténtica profesión.
Sin embargo, suelen entremezclarse los descubrimientos
médicos de los escritores del Corpus hippocraticum, los
practicantes de la medicina hipocrática y las acciones del
mismo Hipócrates, por lo que se sabe muy poco sobre lo que
el propio Hipócrates pensó, escribió e hizo realmente. A
pesar de esta indefinición, Hipócrates es representado a
menudo como paradigma del médico antiguo. En concreto, se le
atribuye un gran progreso en el estudio sistemático de la
medicina clínica, reuniendo el conocimiento médico de
escuelas anteriores y prescribiendo prácticas médicas de
gran importancia histórica, como el juramento hipocrático y
otras obras.
No hay
que confundirlo con Hipócrates de Quíos, matemático griego
del siglo V a. C. que nació en la isla de Quíos, no muy
lejos de la de Cos, cuyo hito más importante fue la
cuadratura de la lúnula.
Biografía

El Asclepeion de Cos.
La mayor
parte de los historiadores acepta que Hipócrates nació
alrededor del año 460 a. C. en la isla griega de Cos y que a
lo largo de su vida se convirtió en un célebre médico y
profesor de medicina. Sin embargo, otros datos biográficos
existentes sobre él probablemente sean incorrectos o
legendarios. Sorano de Éfeso, un ginecólogo griego del siglo
II, fue el primer biógrafo de Hipócrates y es la fuente de
gran parte de los datos sobre su persona. También se puede
encontrar información sobre él en los escritos de
Aristóteles, (siglo IV a. C.), en la Suda (siglo X) y en las
obras de Juan Tzetzes (siglo XII).
Sorano afirma que el padre de Hipócrates se llamaba
Heráclides y era médico. Su madre, por su parte, se llamaba
Praxítela, hija de Tizane. Hipócrates tuvo dos hijos, Tésalo
y Draco, y al menos una hija, puesto que tanto sus hijos
varones como su yerno, Polibo, fueron alumnos suyos. Según
Galeno, un médico romano, Polibo fue el auténtico sucesor de
Hipócrates, mientras que Tésalo y Draco tuvieron cada uno un
hijo a los que llamaron Hipócrates.
El mismo biógrafo relata que Hipócrates aprendió medicina de
su padre y su abuelo, además de estudiar filosofía y otras
materias con Demócrito y Gorgias. Probablemente continuara
su formación en el Asclepeion de Cos y fuera discípulo del
médico tracio Heródico de Selimbria.
La única mención contemporánea que se conserva de Hipócrates
proviene del diálogo de Platón Protágoras, en el que el
filósofo lo describe como «Hipócrates de Cos, el de los
Asclepíadas».
Hipócrates enseñó y practicó la medicina durante toda su
vida, viajando al menos a Tesalia, Tracia y el mar de
Mármara. Probablemente muriera en Lárisa a la edad de 83 o
90 años, aunque según algunas fuentes superó largamente los
100 años. Se conservan diferentes relatos sobre su muerte.

Hipócrates es considerado el primer médico que rechazó las
supersticiones, leyendas y creencias populares que señalaban
como causantes de las enfermedades a las fuerzas
sobrenaturales o divinas. Los discípulos de Pitágoras lo
consideraban el hombre que unió la filosofía y la medicina.
Separó la disciplina de la medicina de la religión, creyendo
y argumentando que la enfermedad no era un castigo infligido
por los dioses, sino la consecuencia de factores
ambientales, la dieta y los hábitos de vida. De hecho, no
hay ni una sola mención a una presunta enfermedad mística en
todo el Corpus hipocrático. Pese a estos avances, Hipócrates
trabajó con muchas convicciones basadas en lo que hoy en día
se sabe que era una anatomía y una fisiología incorrectas,
como por ejemplo la creencia en los cuatro humores.
Las escuelas de medicina de la Grecia Clásica estaban
divididas en dos tendencias fundamentales respecto a cómo se
tenían que tratar las enfermedades. Por una parte, la
escuela de Cnido se concentraba en el diagnóstico, mientras
que la de Cos se centraba en el cuidado del paciente y el
pronóstico. En general, la medicina de la época de
Hipócrates desconocía muchos aspectos de la anatomía y la
fisiología humanas, a causa del tabú griego que prohibía la
disección de cadáveres. Por lo tanto, las enseñanzas de la
escuela cnidia, que tenían una gran valía en el tratamiento
de enfermedades comunes, no eran capaces de determinar qué
provocaba enfermedades con síntomas poco conocidos. Por su
parte, la escuela hipocrática o de Cos tuvo más éxito
aplicando diagnósticos generales y tratamientos pasivos y
fue capaz de tratar enfermedades de manera eficaz, lo que
permitió un gran desarrollo en la práctica clínica.
La medicina hipocrática y su filosofía se alejan bastante de
la medicina actual, en la que el médico busca un diagnóstico
específico y un tratamiento especializado, tal como lo
promovía la escuela de Cnido. Este cambio en el pensamiento
médico desde el tiempo de Hipócrates ha provocado que el
médico de Cos recibiera duras críticas a lo largo de los
últimos siglos, siendo la pasividad del tratamiento
hipocrático el objeto de algunas denuncias especialmente
críticas; por ejemplo, el médico francés M. S. Houdart se
refirió al tratamiento hipocrático como «una meditación
sobre la muerte».
Conceptos generales

Dibujo de un «banco hipocrático» en
un grabado del período Bizantino.
La
medicina hipocrática es ahora considerada pasiva. El enfoque
terapéutico se basaba en el poder curativo de la naturaleza
(vis medicatrix naturae en latín). Según esta doctrina, el
cuerpo contiene de forma natural el poder intrínseco de
sanarse («physis») y cuidarse. La terapia hipocrática se
concentraba simplemente en facilitar este proceso natural.
Para hacerlo, Hipócrates creía que «el reposo y la
inmovilidad [eran] de gran importancia». En general, la
medicina hipocrática era muy cuidadosa con el paciente: el
tratamiento era suave y destacaba la importancia de mantener
al cliente limpio y estéril. Por ejemplo, sólo se utilizaba
agua limpia o vino para las heridas, aunque los tratamientos
«secos» eran preferibles. A veces se utilizaban linimentos
balsámicos.
Hipócrates era reacio a administrar drogas o emprender
tratamientos especializados, por lo que, tras el diagnóstico
general, seguía una terapia generalizada. Sin embargo, en
determinadas ocasiones utilizaba drogas potentes. Este
enfoque pasivo tuvo mucho éxito a la hora de tratar
trastornos relativamente simples, como los huesos rotos, que
requerían tracción para estirar el sistema esquelético y
aliviar la presión en la zona lesionada. Se utilizaban el
«banco hipocrático» y otros ingenios similares con estos
fines.
Uno de los puntos fuertes de la medicina hipocrática es la
importancia que daba al pronóstico. En tiempo de Hipócrates,
la terapia medicinal estaba poco desarrollada y a menudo lo
mejor que podía hacer el médico era evaluar una enfermedad y
deducir el curso más probable, basándose en las
informaciones recogidas en historiales de casos similares.

Cinco cabezas grotescas,
ilustración de los cuatro humores y temperamentos
(colérico, melancólico, sanguíneo y flemático),
en torno a un perfil clásico (dibujo de Leonardo da Vinci,
hacia 1490).
Teoría de los cuatro humores
La escuela hipocrática sostenía que la enfermedad era el
resultado de un desequilibrio en el cuerpo de los cuatro
humores, unos fluidos que en las personas sanas se
encontraban naturalmente en una proporción semejante («pepsos»).
Cuando los cuatro humores (sangre, bilis negra, bilis
amarilla y flema) se desequilibraban («dyscrasia», mala
mezcla), el individuo enfermaba y permanecía enfermo hasta
que se recuperaba el equilibrio. La terapia hipocrática se
concentraba al restaurar este equilibrio. Por ejemplo, se
creía que tomar cítricos era beneficioso cuando había un
exceso de flema.
Crisis
Otro concepto importante en la medicina hipocrática es el de
«crisis», un momento en el curso de la enfermedad en que o
bien la enfermedad se hacía paulatinamente más grave y el
paciente sucumbía y moría, o bien pasaba todo lo contrario y
los procesos naturales permitían la recuperación del
paciente. Después de una crisis se podía producir una
recaída y después una nueva crisis decisiva. Según esta
doctrina, las crisis tienden a producirse en días críticos,
que se suponía que eran un tiempo fijo después de contraer
la enfermedad. Si la crisis se producía lejos de un día
crítico, se podía esperar una recaída. Galeno creía que esta
idea empezó con Hipócrates, aunque es posible que fuera
anterior.
Profesionalismo

Una serie de útiles quirúrgicos de la antigua Grecia.
A la izquierda hay un trépano y a la derecha un conjunto de
escalpelos.
La medicina hipocrática hacía un buen uso de estas
herramientas.
La
medicina hipocrática destacaba por su estricto
profesionalismo, caracterizado por una disciplina y práctica
rigurosas. La obra hipocrática Sobre el médico recomienda
que los médicos siempre fueran bien aseados, honestos,
tranquilos, comprensivos y serios. El médico hipocrático
daba especial atención a todos los aspectos de su práctica:
debía seguir especificaciones detalladas para «la
iluminación, el personal, los instrumentos, el
posicionamiento del paciente y las técnicas de vendaje y
entablillado» en el antiguo quirófano. Debía, incluso,
mantener sus uñas con una longitud precisa.
También se daba mucha importancia a las doctrinas clínicas
de observación y documentación. Estas doctrinas dictan que
los médicos tienen que registrar sus descubrimientos y
métodos medicinales de manera muy clara y objetiva, a fin de
que estos registros se puedan transmitir y utilizarse por
otros facultativos. Hipócrates anotaba regularmente y de
manera precisa muchos síntomas, incluyendo la complexión, el
pulso, la fiebre, el dolor, los movimientos y la excreción.
Se afirma que medía el pulso de los pacientes cuando
examinaba por primera vez al enfermo para saber si mentía.
Hipócrates extendió las observaciones clínicas a la historia
familiar y el ambiente. Garrison apunta que «la medicina
debe a Hipócrates el arte de la inspección y la observación
clínicas». Por este motivo, quizás resulta más correcto
llamarlo el «Padre de la medicina
clínica».
Dietética

Cualidades de los cuatro elementos
de la antigüedad griega.
Hipócrates es considerado un precursor de la dietética,
promoviendo el consumo de legumbres y frutas, aunque sus
enseñanzas al respecto se consideran obsoletas. Los
alimentos se clasificaban en función de su correspondencia
con uno u otro de los cuatro elementos: el agua, la tierra,
el aire y el fuego, que corresponden a cuatro temperamentos
definidos por la teoría de los cuatro humores: flemático,
melancólico, sanguíneo y colérico, respectivamente.
Cada alimento era clasificado según sus cualidades, que se
escalonan en cuatro grados sobre dos ejes principales:
caliente-frío y seco-húmedo (o, secundariamente, en ejes
dulce-amargo y crudo-cocido). Estas cualidades influyen en
la manera en la que el alimento se transforma dentro del
cuerpo y en la calidad y consistencia de los humores
producidos por el organismo. Según la escuela hipocrática,
el calor de la digestión transforma los alimentos en linfa
que, a su vez, se transforma en humores o actúa sobre la
calidad y el equilibrio de los humores presentes. Para
conservar la buena salud a lo largo del tiempo, hay que
tener una dieta equilibrada. Por eso, los médicos que se
basaban en la tradición hipocrática recomendaban a sus
pacientes consumir alimentos que se correspondieran con el
inverso de su temperamento, para corregir el desequilibrio
de los humores. Así pues, el vino tinto (caliente y seco) y
la carne (caliente y seca) eran recomendados para los
ancianos, los flemáticos y los melancólicos, de naturaleza
fría. En cambio, el pescado fresco (frío y húmedo) y las
frutas o legumbres (frías y húmedas) creían que convenían
más bien a los coléricos y optimistas, así como a los
jóvenes, de temperamento caliente.
Según Hipócrates, la alimentación también tenía que variar
según el clima y las estaciones, que creía que influían en
los humores. En invierno, un periodo en que domina el frío y
la humedad, sería preferible consumir carnes con salsa,
cocinadas con especias calientes; en primavera, cuando
domina el calor y la humedad, se aconsejaba pasar poco a
poco de los pucheros a los asados y empezar a comer más
legumbres verdes; en verano, cuando domina el calor, sería
el momento de consumir carnes y pescados a la plancha, más
ligeros, y preferir alimentos fríos y húmedos como el melón,
la ciruela o la cereza; en otoño, un periodo en que empieza
el frío, haría falta comer alimentos apetitosos y
ligeramente ácidos para expulsar la melancolía, así como
reducir el consumo de vino y frutas.
Contribuciones directas a la medicina

Dedos con acropaquia en un paciente
con síndrome de Eisenmenger.
Descrita
por primera vez por Hipócrates, la acropaquia también es
conocida con el nombre de «dedos hipocráticos».Hipócrates y
sus seguidores fueron los primeros en describir muchas
enfermedades y trastornos médicos. Se le atribuye la primera
descripción de la acropaquia, un signo clínico importante en
la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el cáncer de
pulmón y la cardiopatía cianótica. También fue el primer
médico que describió la «cara hipocrática» en su obra
Prognosis (El libro de los pronósticos). Es célebre la
alusión de Shakespeare a esta descripción cuando escribe
sobre la muerte de Falstaff en el Acto II, Escena III de la
obra Enrique V.
Hipócrates empezó a clasificar las enfermedades en agudas,
crónicas, endémicas y epidémicas, y a utilizar términos como
«exacerbación», «recaída», «resolución», «crisis»,
«paroxismo», «pico» y «convalecencia», términos que todavía
tienen un uso destacado en la práctica médica. Otras de las
grandes contribuciones de Hipócrates son sus descripciones
acerca de la sintomatología, el tratamiento quirúrgico y el
pronóstico del empiema torácico, una supuración del
revestimiento de la cavidad torácica. Sus enseñanzas todavía
son relevantes para los estudiantes de neumología y cirugía
de hoy en día. Hipócrates fue el primer cirujano torácico de
quien se tiene constancia y sus descubrimientos todavía son
válidos en su mayoría.
La escuela hipocrática de medicina describió correctamente
las enfermedades del recto y su tratamiento, a pesar de la
pobre teoría médica desarrollada hasta entonces. Por
ejemplo, las hemorroides, que aunque se creía que eran
provocadas por un exceso de bilis y flema, eran tratadas por
los médicos hipocráticos con técnicas relativamente
avanzadas. La cauterización y la escisión son descritas en
el Corpus hipocrático, junto con los otros métodos más
recomendados en la actualidad: ligar las hemorroides con una
pequeña tira de caucho impidiendo la llegada del flujo de
sangre y secarlas con una plancha caliente. También se
sugieren otros tratamientos, como la aplicación de diversos
ungüentos. Hoy en día, el tratamiento de las hemorroides
«todavía incluye la quemadura, el estrangulamiento y la
escisión». Además, algunos de los conceptos fundamentales de
la proctoscopia descritos en el corpus todavía son útiles,
como, por ejemplo, el uso del espéculo rectal, considerada
la referencia más antigua conocida a la endoscopia.
Corpus hipocrático

Juramento hipocrático en forma de
cruz en un manuscrito bizantino del siglo XII.
Tratados hipocráticos
El corpus hipocrático (en latín, Corpus Hippocraticum) es
una colección de unas setenta obras médicas de la antigua
Grecia escritas en griego jónico. No se ha aclarado
definitivamente si el autor del corpus fue el mismo
Hipócrates, pues es probable que los volúmenes fueran
creados por sus estudiantes y discípulos. A causa de la
variedad de temas, estilos de escritura y fecha aparente de
creación, los estudiosos creen que el corpus hipocrático no
podría haber sido escrito por una sola persona, sino por
hasta diecinueve autores diferentes. En la antigüedad, el
Corpus era atribuido a Hipócrates y sus enseñanzas seguían
generalmente los principios del médico griego, de manera que
el Corpus acabó recibiendo su nombre. En realidad, podrían
ser los restos de una biblioteca de Cos o una colección
compilada en el siglo III a. C. en Alejandría.
El Corpus hipocrático contiene libros de texto, lecciones,
investigaciones, notas y ensayos filosóficos sobre diversos
temas médicos, que no siguen ningún orden concreto. Estas
obras fueron escritas para públicos diferentes, tanto
especialistas como legos y a veces estaban redactadas desde
puntos de vista opuestos, por lo que se pueden observar
contradicciones importantes entre diferentes obras del
corpus. Entre estos tratados destacan El juramento
hipocrático, El libro de los pronósticos, Sobre el régimen
en las enfermedades agudas, Aforismos, Sobre los aires, las
aguas y los lugares, Instrumentos de reducción, Sobre la
enfermedad sagrada, etcétera.
Sus obras fueron traducidas al inglés, por primera vez de
forma completa, por el médico escocés Francis Adams como The
Genuine Works of Hippocrates (Las obras genuinas de
Hipócrates) en 1849, revitalizando el interés médico e
histórico en las obras de Hipócrates.
En
español está traducido todo el corpus en varios volúmenes:
Hipócrates. Tratados hipocráticos.
Obra completa. Madrid: Editorial Gredos. ISBN
978-84-249-1425-7.
1.Volumen I: Juramento; Ley; Sobre la ciencia médica; Sobre
la medicina antigua; Sobre el médico; Sobre la decencia;
Aforismos; Preceptos; El pronóstico; Sobre la dieta en las
enfermedades agudas; Sobre la enfermedad sagrada. 1990. ISBN
978-84-249-0893-5.
2.Volumen II: Sobre los aires, aguas y lugares; Sobre los
humores; Sobre los flatos; Predicciones I; Predicciones II;
Prenociones de Cos. 1997. ISBN 978-84-249-1018-1.
3.Volumen III: Sobre la dieta; Sobre las afecciones;
Apéndice a "Sobre la dieta en las enfermedades agudas";
Sobre el uso de los líquidos; Sobre el alimento. 1997. ISBN
978-84-249-1019-8.
4.Volumen IV: Tratados ginecológicos: Sobre las enfermedades
de las mujeres; Sobre las mujeres estériles; Sobre las
enfermedades de las vírgenes; Sobre la superfetación; Sobre
la escisión del feto; Sobre la naturaleza de la mujer. 1988.
ISBN 978-84-249-1282-6.
5.Volumen V: Epidemias. 1989. ISBN 978-84-249-1384-7.
6.Volumen VI: Enfermedades. 1990. ISBN 978-84-249-1426-4.
7.Volumen VII: Tratados quirúrgicos. 1993. ISBN
978-84-249-1610-7.
8.Volumen VIII: Naturaleza del hombre; Lugares en el hombre;
Carnes; Corazón; Naturaleza de los huesos; Generación;
Naturaleza del niño; Enfermedades IV; Parto de ocho meses;
Parto de siete meses; Dentición; Visión; Glándulas;
Anatomía; Semanas; Crisis; Días críticos; Remedios;
Juramento II. 2003. ISBN 978-84-249-2376-1.
Juramento hipocrático
El juramento hipocrático, un documento fundamental para la
ética y deontología de la práctica médica, fue atribuido a
Hipócrates en la antigüedad, aunque investigaciones más
modernas indican que podría haber sido escrito después de su
muerte. Es probablemente el documento más célebre del Corpus
hipocrático. Recientemente se ha puesto en duda la
autenticidad del autor del documento, que para algunos
investigadores proviene de una presunta escuela pitagórica
de medicina, de la que no se tiene más noticias. Aunque hoy
en día el juramento sólo se utiliza raramente en su forma
original, sirve de base para otros juramentos y leyes
similares que definen las buenas prácticas y morales
médicas. Los licenciados que están a punto de empezar la
práctica médica tradicionalmente pronuncian este juramento.

Pintura mural que representa a
Galeno e Hipócrates. Siglo XII, Anagni (Italia).
Legado
Está muy extendida la consideración de Hipócrates como
«Padre de la Medicina». Sus contribuciones ciertamente
revolucionaron la práctica médica pero después de su muerte
el progreso se estancó. Tan reverenciado era Hipócrates que
sus enseñanzas fueron consideradas demasiado grandiosas para
ser mejoradas y durante largo tiempo no se produjo ningún
avance significativo en sus métodos. Los siglos posteriores
a la muerte de Hipócrates estuvieron marcados en la misma
medida por progresos y retrocesos. Por ejemplo, después del
periodo hipocrático, la práctica de hacer historias clínicas
de casos prácticamente desapareció, según Fielding Garrison.
«La vida es breve; el arte,
largo; la ocasión, fugaz; la experiencia, engañosa; el
juicio, difícil.»
Hipócrates, Aforismos, I, 1
Después
de Hipócrates, el siguiente médico de relevancia fue Galeno,
un griego romanizado que vivió entre los años 129 y 200
d.C.. Galeno perpetuó la medicina hipocrática,
desarrollándola en varias direcciones. En la Edad Media, los
árabes adoptaron los métodos de Hipócrates y contribuyeron
de manera fundamental a la conservación de sus enseñanzas.
Después del Renacimiento, los métodos hipocráticos ganaron
fama de nuevo en Europa y fueron profusamente utilizados y
ampliados hasta el siglo XIX. Entre los que utilizaron las
rigurosas técnicas clínicas de Hipócrates destacan Sydenham,
Heberden, Charcot y Osler. Henri Huchard, un médico francés,
afirmó que la recuperación de Hipócrates «conforma la
historia entera de la medicina interna».
Imagen

Imagen convencional de
Hipócrates en un busto «retrato» romano (grabado del siglo
XIX).
Según el
testimonio de Aristóteles de Estagira, Hipócrates era
conocido como «el gran Hipócrates». En cuanto a su
temperamento, Hipócrates fue representado inicialmente como
«un médico rural viejo, amable y digno», y más adelante como
«un personaje severo y adusto». Siempre se lo considera
sabio, dotado de un gran intelecto, y especialmente como una
persona muy pragmática. Francis Adams lo describe como
«estrictamente, el médico de la experiencia y el sentido
común».

Estatua de Hipócrates, Parnassus Avenue, delante del Robert
H. Crede Ambulatory Care Center, en San Francisco,
California, Estados Unidos.
Su imagen
de doctor anciano y sabio se vio reforzada por sus bustos,
en los que se le representa con barba espesa y cara
arrugada. Según Fielding Garrison, muchos médicos de aquel
tiempo llevaban el pelo al estilo de Zeus o Asclepio, por lo
que los bustos de Hipócrates que se conocen podrían ser en
realidad versiones alteradas de retratos de estas deidades.
Hipócrates y las creencias que simbolizaba son considerados
los máximos ideales médicos. Garrison, una autoridad de la
historia de la medicina, afirmó:
«Es, por encima de todo, el
modelo de aquel estado mental flexible, crítico y bien
preparado, siempre en busca de fuentes de errores, que es la
esencia misma del espíritu científico».
«Su figura... se alza para siempre como la del médico ideal
(...), inspirando a la profesión médica desde su muerte».
Nombres

El «árbol de Hipócrates» en Cos,
Grecia.
Algunos
síntomas y signos clínicos han sido llamados en honor de
Hipócrates, porque se cree que fue la primera persona en
describirlos. La «cara hipocrática»
es el cambio que se produce en el rostro causado por la
muerte, las enfermedades largas, evacuaciones excesivas,
hambre excesiva, y situaciones similares.
La acropaquia, una deformidad
de los dedos y las uñas, también es conocida como
«hipocratismo digital». La sucusión
hipocrática es el sonido de salpicaduras internas del
hidropneumotórax o piopneumotórax. El
«banco hipocrático», un aparato que utiliza la
tensión para ayudar a corregir la posición de los huesos y
el vendaje en forma de capucha
hipocrático son dos diseños llamados en honor de
Hipócrates. Se cree que Hipócrates también inventó
la bebida hipocrás. El risus
sardonicus, un espasmo prolongado de los músculos faciales,
también recibe el nombre de «sonrisa
hipocrática».
En 1970 se decidió llamar en su honor «Hippocrates» a un
astroblema ubicado en el lado oscuro de la Luna. En la isla
griega de Cos, le está dedicado el Museo Hipocrático, donde
se conserva el árbol de Hipócrates, un ejemplar de Platanus
bajo el cual se cree que enseñaba Hipócrates a sus alumnos.
El Hippocrates Project es un programa del New York
University Medical Center para mejorar la educación mediante
el uso de la tecnología. Project Hippocrates (acrónimo de "HIgh
PerfOrmance Computing for Robot-AssisTEd Surgery") es un
intento del Carnegie Mellon School of Computer Science y del
Shadyside Medical Center, para desarrollar tecnologías
adelantadas de planeamiento, simulación y ejecución para la
próxima generación de robots quirúrgicos asistidos por
ordenador. Tanto el Canadian Hippocratic Registry como el
Hippocratic Registry International son organizaciones de
médicos que defienden los principios del Juramento
Hipocrático original como inviolables inclusive en la
actualidad.
Leyendas

Imagen de Hipócrates en el suelo del Asclepeion de Cos, con
Asclepio en el medio.
La
mayoría de relatos conocidos sobre la vida de Hipócrates no
se ajustan a los datos históricos, por lo que fueron
probablemente inventados, o son muy similares a los que
existen sobre Avicena y Sócrates, lo que sugiere un origen
legendario. Incluso durante su vida, Hipócrates disfrutó de
un gran renombre y surgieron relatos de curaciones
milagrosas a su alrededor. Por ejemplo, se dice que
Hipócrates ayudó a curar a los atenienses, durante la plaga
de Atenas, encendiendo grandes fuegos a modo de
«desinfectantes» y aplicando otros tratamientos. Hay una
historia que dice que Hipócrates curó al rey Pérdicas II de
Macedonia del «mal de amores». Ninguno de estos relatos está
corroborado por los historiadores y por lo tanto es
inverosímil que hubieran ocurrido.
Otra leyenda explica cómo Hipócrates rehusó una petición
formal de visitar la corte de Artajerjes, Rey de Reyes de
Persia. La validez de este relato es aceptada por fuentes
antiguas pero refutada por algunas modernas, de manera que
es objeto de debate. Otra tradición dice que el filósofo
Demócrito era considerado un loco porque se reía de todo,
así que fue enviado a Hipócrates para que lo curara.
Hipócrates diagnosticó que simplemente tenía una
personalidad alegre. Desde entonces, Demócrito ha sido
conocido como «el filósofo de la risa».
No todas las historias sobre Hipócrates lo presentan de
manera positiva. En una leyenda se dice que Hipócrates huyó
después de prender fuego a un templo de curación en Grecia.
Sorano de Éfeso, la fuente de esta historia, indica que se
trataba del templo de Cnido. Sin embargo, siglos más tarde,
el gramático griego bizantino Juan Tzetzes escribió que
Hipócrates prendió fuego a su propio templo, el Templo de
Cos, especulando que lo hizo para mantener el monopolio del
conocimiento médico. Este relato no concuerda con las
afirmaciones tradicionales acerca de la personalidad de
Hipócrates. Otras leyendas relatan la resurrección del
sobrino de Augusto, conseguida supuestamente gracias a la
erección de una estatua de Hipócrates y la creación de una
cátedra en su honor en Roma. Se creía que incluso la miel de
una colmena situada en su tumba tenía poderes curativos.
Genealogía
Las leyendas alrededor de Hipócrates abarcan incluso su
genealogía, que le hace descendiente por herencia paterna
directamente del dios Asclepio y por vía materna de
Heracles. Según las Quilíadas de Juan Tzetzes, el ahnentafel
de Hipócrates de Cos, llamado el segundo.

Estatua en Cos que representa
a Hipócrates enseñando a sus discípulos.1. Hipócrates II.
«El padre de la medicina».
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