La celebración del “Día del Médico” se instituyó en 1937 en
una Convención de Sindicatos de Médicos Confederados de la
República que fueron los precursores del actual Colegio
Médico de México, A.C., Federación Nacional de Colegios de
la Profesión Médica.
Se fijó el 23 de octubre, para hacerla coincidir con la
fecha de la fundación del establecimiento de la Escuela de
Ciencias Médicas, convertida actualmente en la Facultad de
Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El presidente Gómez Farias se tituló como médico cirujano en
1807 y en 1833, como Vicepresidente de la República, realiza
una intensa labor administrativa y político-social entre la
que destaca la supresión del monopolio de la iglesia en la
enseñanza. En este marco se crea la Escuela de Ciencias
Médicas, uno de los 6
Colegios de Enseñanza Superior en los que estaba dividida la
Dirección de Instrucción Pública, órgano creado por el Dr.
Valentín Gómez Farias para sustituir a la Real y Pontificia
Universidad de México.
El Por:
Dra. María Beatriz Sosa
El Día del Médico, en América, fue decretado en el Congreso
Médico reunido en Dallas (Texas) en 1933, en homenaje al
nacimiento del doctor Juan Carlos Finlay, médico
investigador, nacido en Puerto Príncipe (Cuba) un 3 de
diciembre de 1833.
Finlay fue quien confirmó la teoría de “ La propagación de
la fiebre amarilla a través del mosquito” el Aedes aegypti,
en una presentación realizada en la Academia de Ciencias de
la Habana el 14 de agosto de 1881. Abrió de este modo un
camino en el progreso médico en la América tropical, evitó
miles de muertes en América latina y facilitó la evolución
de la construcción del canal de Panamá debido a que muchos
obreros morían a causa de esta enfermedad.
La profesión médica actualmente está viviendo grandes
avances a nivel tecnológico y científico, con cambios
paralelos en la relación médico paciente, producto de un
nuevo concepto de estructura económica donde el rol del
médico se va perdiendo en la figura del "prestador de salud"
y el centro de la escena lo ocupan las grandes empresas
"Administradoras de salud"
Tal vez éste pueda ser un día de reflexión para todos
nosotros, para tratar de encontrar los mecanismos que
permitan que la profesión médica siga siendo la más digna de
las profesiones.
Los médicos no
somos Dioses
Simplemente somos herramientas de Dios.
Un día nos vamos todos a la soledad de una
tumba
un niño de un día de vida ya tiene edad
suficiente para morir
la muerte es la derrota de la medicina,
sin embargo a pesar de las limitaciones de la
ciencia
debemos utilizar todas nuestras habilidades,
no solo para prolongar la vida.
si no para que esta corta vida,
sea una experiencia inolvidable.
Los médicos deben ser personas de rara
sensibilidad,
artesanos de las emociones
profesionales capaces de ver las ansiedades,
angustias y lagrimas detrás de los síntomas
de lo contrario seria tratar órganos y no seres
humanos.
La ruta es muy larga casi inalcanzable,
es siempre exigencia, permanente darse,
pensar en los otros, comprender, amarles,
sentir sus dolores, sufrir en su carne.
Ser timón y guía en cada percance:
responsable pleno de su desenlaces.
Ser Hermano, amigo, confesor o padre,
tumba de secretos que jamás violares:
calmante de angustia, dolor, hambre,
curioso obsesivo que explora incesante el
cuerpo,
la psiquis, el mundo o el aire,
sin renunciar nunca a bendecirles.
Que el fin del balance no pueda acusarte,
que tu meta sea siempre un semejante:
sin nombre, sin cara, al que te entregaste
con toda tu ciencia, tu atención y tu arte.
Recibir por pago lo que no soñaste:
los ojos llorosos de una pobre madre
que rogando al cielo pretende expresarse,
y lágrimas sólo tienen para darte.
Ya compañeros, no se me acobardes,
vocación ya tienes, completa el bagaje,
junta valentía, honradez, coraje,
y verás entonces: ser médico...es fácil.
Ser lo que quieres ser,
llegaras hasta donde quieres llegar,
pierdes hasta que te rindes
Basada en la
poesía del Dr. Dr. Antonio Armando Lara
para los estudiantes de Medicina