|
Recién
graduado, pasó en 1856 con su padre a Lima donde probó
fortuna por un corto tiempo. En 1860-61 estuvo en París. En
1864 quiso establecerse sin éxito en Matanzas. El 16 de
octubre de 1865, se casó en La Habana con Adela Shine,
natural de la isla de Trinidad.
El Dr. Finlay fue el más profundo e intenso investigador de
la fiebre amarilla y por sus análisis y estudios llegó a la
conclusión que la transmisión de la enfermedad se realizaba
por un agente intermediario. Existe una anécdota que dice
que estando una noche rezando el rosario, le llamó la
atención un mosquito zumbando a su alrededor. Entonces fue
cuando decidió investigar a los mosquitos.
Con sus modestos medios fue capaz de identificar al mosquito
Culex o Aedes aegypti como el agente transmisor de la
enfermedad. Sus estudios lo llevaron a entender que era la
hembra fecundada de esta especie la que transmitía la fiebre
amarilla.
En 1881 fue a Washington, D.C. como representante del
Gobierno colonial ante la Conferencia Sanitaria
Internacional donde presentó por primera vez su teoría de la
transmisión de la fiebre amarilla por un agente
intermediario, pero se abstuvo de indicar que era el
mosquito. Su hipótesis fue recibida con frialdad y casi
total escepticismo.
De regreso a Cuba, en junio de 1881, realizó experimentos
con voluntarios y no solo comprobó su hipótesis sino que
descubrió también que el individuo picado una vez por un
mosquito infectado, quedaba inmunizado contra futuros
ataques de la enfermedad. De ahí nació el suero contra la
fiebre amarilla. En agosto de ese mismo año presentó ante la
Academia de Ciencias Médicas de La Habana su trabajo de
investigación.
No obstante ello, por más de 20 años los postulados del Dr.
Finlay fueron ignorados y solamente después de terminada la
Guerra Hispano-Cubano-Americana cuando el general Leonard
Wood, gobernador de Cuba, pidió que se probara la teoría de
Finlay fue cuando se volvieron a revisar sus trabajos de
investigación, así como los exitosos experimentos que había
realizado durante todos estos años.
Mientras tanto, el Dr. William Crawford Gorgas, médico
militar que había tratado, sin conseguirlo, de erradicar la
fiebre amarilla en Santiago de Cuba, fue nombrado Jefe
Superior de Sanidad en La Habana en diciembre de 1898. A
iniciativa de Finlay éste creó una Comisión Cubana de la
Fiebre Amarilla que, siguiendo las indicaciones del médico
cubano, hicieron guerra al mosquito y aislaron a los
enfermos. En sólo siete meses había desaparecido la terrible
enfermedad de Cuba.
El Dr. Gorgas fue eventualmente enviado a sanear el Istmo de
Panamá a fin de poder completar la construcción del canal,
allí aplicó los mismos principios indicados por Finlay lo
cual permitió terminar esta gran obra de ingeniería. Una
placa en el propio Canal de Panamá reconoce la contribución
del Dr. Carlos J. Finlay en el éxito de esta magna obra. El
15 de agosto de 1914 atravesó el primer barco del Océano
Atlántico al Océano Pacífico a través del canal.
En memoria del Dr. Finlay, el 3 de diciembre fue instituido
como Día del Médico en varios países de América.
|