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Dionisio,
el Obispo de Alejandría (247-265), relata los sufrimientos
de sus feligreses en una carta dirigida a Fabio, el Obispo
de Antioquía; algunos largos extractos de la carta se han
preservado en Eusebius Historia Ecclesiae (yo: vi: 41).
Después de describir cómo un hombre y mujer cristianos,
Metras y Quinta, fueron agarrados y asesinados por la
muchedumbre, Metras fue martirizado clavándole clavos en sus
ojos, a Quinta se le obligo a rezarle a ídolos y en vez de
adorarlos los insulto, por esta razón la sacaron de la
cuidad a lo talones y la lapidaron, y de cómo las casas de
varios otros cristianos fueron saqueadas, Dionisio continúa:
«En ese tiempo Apolonia, parthénos presbytis, era
considerada importante. Estos hombres la agarraron también y
con repetidos golpes rompieron todos sus dientes. Entonces
amontonaron palos y encendieron una hoguera afuera de las
puertas de la ciudad, amenazando con quemarla viva si ella
se negaba a repetir, después de ellos, palabras impías, como
blasfemias contra Cristo o invocación a dioses paganos. Por
petición propia, fue entonces ligeramente liberada, saltando
rápidamente en el fuego, quemándose hasta la muerte».
Patronazgo
En la Edad Media solía decirse que cuando se tuviera un
dolor de muelas se rezaba a Santa Apolonia y el dolor
desaparecía.
Iconografía
Debido a la tradición según la cual le fueron extirpados los
dientes, a santa Apolonia se la representa en la iconografía
como una joven virgen que tiene en la mano unas tenazas, a
veces con las tenazas y los dientes en una bandeja. Al ser
mártir, también puede aparecer con la palma del martirio en
la mano.

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