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PITA
Como un hilito de agua te le escapaste a la vida; te
le fuiste escurriendo delgadita y lentamente, murmurando
adiós, sin tú saberlo, pero la viviste como lluvia mansa
y formaste un caudal, que hizo florecer a cientos de
brotes, así como árboles con troncos gruesos, que
sostienen con firmeza tu herencia.
Terpsícore te recibe feliz, como hija favorita que
engalanará el Edén con la gracia de tus pies alados, el
donaire de tu cuerpo y tu rostro hermoso, pero sobre
todo, con la pureza de tu espíritu, creador y entregado,
al Arte y a los mortales que te tuvimos cerca.
Pita, pródiga, y prisionera en tu derroche de amor para
los otros, mezquino para contigo misma; grito silente
que calló tu boca y exhaló el sentido.
Pita frágil, pero firme; sutil, pero convencida,
inamovible en tu ser y quehacer; coherente, fiel,
siempre en búsqueda, a pesar de las cadenas; preciosa
facultad la tuya de engendrar fuera del vientre, de
ahogar el llanto y empujar el viento de libertad en la
danza, con tu ritmo y vehemencia de ser, de seguir
siendo, de estar.
Amiga, cómplice en la conjura de la quimera, el mundo
te venera y agradece; tu perfume inunda estos lares y
para la raíz y la memoria, prevaleces.
Gracias Musa, espiga en flor, perenne en
confraternidad.
Ana Neumann
Lunes 1º. de febrero de 2010,
18:25 Hrs.,
San Luis Potosí, S.L.P.
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