Regina Orozco, Sinfónica de San Luis Potosí, Mariachi Vargas

Mándanos un mensaje aquí  



Noche de concierto. 

En San Luis Potosí tenemos una excelente Sinfónica, y al saber de este concierto, en el que actuaría junto a un orgullo Mexicano como el Mariachi Vargas de Tecalitlán, y que acompañarían a la voz privilegiada de Regina Orozco, nos dispusimos a disfrutarlo.

Compré 8 boletos, me dije: los conciertos básicamente se escuchan, así que cualquier lugar en ese bello Teatro al aire libre es bueno, pero cual fue nuestra sorpresa?? Que la tal zona verde, era realmente la zona de pasto... jajaja motivo que nos dio para bromear entre nosotros y los sorprendidos espectadores que iban llegando: "a ver yo tengo pasto 5 fila lateral" etc. etc. A nosotros nos toco sección exclusiva... escaleras en donde tenía asiento de dos opciones: uno en la escalera en sí, en donde podía estirar las piernas a mis anchas, o la otra opción de sentarme en el borde. Quizá estuve más cómodo que en las sillas delanteras donde mi hijo estuvo cubriendo el evento para la página, y otros de la zona ecológica acostados en el pasto disfrutando de la noche y el concierto.

El concierto para nosotros fue un éxito, a pesar que en la entrada en el Huapango de Moncayo se fue la luz, cosa que no impidió a la Sinfónica seguir tocando siendo aplaudida por el público, ni un poco de lluvia que nos refrescó.

Fue un concierto que se disfrutó, con la alegría que producen los acordes de un gran mariachi, la excelente ejecución de la sinfónica y la alegría y vozarrón de Regina con sus ocurrencias entre las que estuvo el cantar con el Mtro. Miramontes al que descubrimos como un buen tenor, así como reescribir las canciones de Lara.

Y así entre música, alegría y canto del público trascurrió una inolvidable velada.

Aquí les dejamos una muestra en fotos y videos del concierto, que fueron tomados por: Moisés Julián Rodríguez Yarza.

 Y el enlace a conocer algo más de nuestro Mariachi  


   
   
   
   
   

 
Huapango de Moncayo

El Pastor

 
La Bikina

Popurrí Agustín Lara

  
Un mundo raro